La "tormenta" que los lecheros buscan evitar con las salvaguardias

Según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), entre julio de 2000 y julio de 2001 se aplicó una salvaguardia provisional de 16%, y luego una definitiva de 12%, a las leches en polvo y fluida UHT importadas. Luego una nueva sobretasa de 23% se aplicó entre octubre de 2006 y julio de 2007 a la leche en polvo y la leche fluida, más el queso gouda. Posteriormente hubo una salvaguardia provisional de 15% a la leche en polvo y el queso gouda entre octubre de 2009 y enero del año 2010.

Hace un par de semanas, el presidente de la Federación Nacional de Productores Lecheros (Fedeleche), Rodrigo Lavín, solicitó al Ministerio de Agricultura una nueva medida de protección para los productores chilenos ante el incremento de las importaciones en tres productos: leche en polvo descremada, entera y queso gouda.

Esto, debido al incremento de 77% en la compra de productos lácteos extranjeros por parte de las empresas, sobre todo del retail, siendo Nueva Zelandia el país que encabeza las ventas entre los principales países de origen, seguido por Estados Unidos y Argentina.

El alza de las importaciones representa el 37% de la recepción informada por Odepa en los primeros cuatros meses del presente año, mientras que en el mismo lapso de 2016, las compras en el exterior representaron el 23,8%.

"Nosotros vemos que el sobrestock que se está generando en la época invernal puede causar un grave daño en la producción nacional a partir de la primavera, que es cuando más leche se produce en el país. Ahora, por qué están haciendo estas importaciones tan grandes, habría que preguntarle a las empresas. Uno podría especular, pero a nosotros no nos parece correcto que teniendo un potencial tremendo en la producción local, se elija productos de quién sabe qué calidad, de otros sectores primarios, y se favorezca a ellos en vez de los productores nacionales", dice Rodrigo Lavín.

El presidente de Fedeleche informó también que tras la presentación que debe hacer ante la comisión anti-distorsiones, espera que dicha entidad actúe lo más rápido posible, siendo el mes de agosto un plazo aceptable para aplicar los aranceles provisorios a los tres productos ya mencionados.

La protección es necesaria

Para el presidente de Aproleche Osorno, Dieter Konow, el problema radica en que el ritmo de las importaciones excede por lejos el comportamiento habitual de este mercado.

"Eso nos tiene preocupados, porque si siguen creciendo a la misma velocidad, la verdad de las cosas es que tendremos un impacto muy negativo, que ya lo hemos tenido, sobre los productores locales, y eso es lo que estamos tratando de paliar", expresa Konow.

En ese sentido, el dirigente gremial espera que las importaciones vuelvan a su ritmo normal, dado que según su visión, "se están aprovechando de coyunturas, muchas veces son productos que traen consigo una liquidación de stock o están manifiestamente subsidiados".

A su vez, afirma que se han dado alzas de hasta 300% más de leche en polvo que el año pasado.

"Solicitamos al ministerio que estudie esta situación para que vea que hay un comportamiento que no es normal, porque aquí evidentemente estamos frente a una situación totalmente anómala, de manera que al menos de aquí hacia adelante este comportamiento no se siga dando", indicó.

"El daño ya está hecho"

Alfredo Albarrán, secretario ejecutivo de la Asociación de Productores de Queso (Aproqueso), señala que si bien las importaciones han subido considerablemente, lo que demuestra que efectivamente hubo una distorsión en el mercado, es poco lo que se puede hacer ahora, ya que los productos ya están siendo comercializados.

"La leche ingresó en los primeros meses del año, entraron 4 mil 400 toneladas de leche en polvo que ya están en el país, entonces el daño ya está hecho. Pedir salvaguardia es un saludo a la bandera, porque en realidad los productos ya están aquí, ya sea para queso o leche. Entonces, la petición de la medida es tardía y, segundo, no tiene ningún destino, es inoficiosa", critica Albarrán.

En ese sentido, Rodrigo Lavín explica que es necesario considerar que las salvaguardias son una medida de emergencia, que se basa en los marcos aprobados por la Organización Mundial del Comercio.

"Nos gustaría que fueran un poco más oportunas (las medidas), pero hay que trabajar con cifras. Hay que presentar un informe a la comisión anti-distorsiones que incluye todos estos números y lamentablemente uno no se puede adelantar a las importaciones, por eso se puede decir que son un poco tardías o reaccionarias, pero lamentablemente así hay que hacerlo y tratamos de evitar un daño mayor al que ya se pudo haber hecho", explica Lavín.

Para Albarrán, la importación se debe a un error en las proyecciones de las empresas en cuanto al stock de productos lácteos y el poder adquisitivo de los consumidores, que se vieron alterados por una producción local favorable.

"En mi interpretación, los gerentes o las empresas que importaron, muchas del retail, hicieron una lectura errónea de las condiciones ambientales y de producción que hubo el año pasado, pensando que se iba a repetir este año", cuenta el dirigente de Aproqueso.

A raíz de esto, las empresas hicieron pedidos de queso en el extranjero que luego fue importado.

El punto es que "ese ejercicio se hace 60 o 90 días antes de que llegue el producto a Chile, por lo tanto el retail y las empresas que importaron queso tomaron esa decisión entre febrero y marzo, periodo en el que nadie sabía que este otoño iba a ser lluvioso, que iba a haber mucho pasto, buena temperatura, y que a la larga iba a haber un 10% más de leche trasladada a producir queso", agrega Albarrán.

El aumento del queso nacional, sumado al importado que llegó entre mayo y junio, más una baja en el poder adquisitivo, se tradujo en que hoy día haya más queso del cual el mercado está en condiciones de comprar, lo que de acuerdo a las leyes básicas de la economía de mercado, provoca que el producto se deprecie considerablemente.

Precio irregular

Por el momento, esta situación no ha sido traspasada al precio que se le paga a los productores, que bordea los $170 (pequeños) y $215 (medianos) por litro de leche.

En comparación a su valor comercial, el pago al productor por la leche fresca es mínimo. Cuando el producto fresco llega a las góndolas y bandejas de los supermercados los valores son de $700 en la entera y más de $900 la descremada.

En esa línea, el diputado UDI del distrito 55, Javier Hernández, anunció que ya se reunió con la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus) para juntar todos los antecedentes que permitan concurrir tanto a la Fiscalía Nacional Económica (FNE), como en la defensa de los consumidores, por el problema con la industria láctea.

"Se le paga el menor precio a los productores, mientras que a los consumidores se les está cobrando alto valor por litro. Por lo tanto, hemos actuado frente a la FNE para defender a los productores lecheros, porque se les está pagando muy poco y a los consumidores se les está cobrando mucho", dice el diputado.

Al mismo tiempo, el parlamentario expresa que "queremos que se investigue quién se está quedando con la porción más grande, ya sea la industria, los supermercados o ambos, pero esta situación tiene que detenerse de alguna manera. Todos los agricultores del sur de Chile no quieren beneficios especiales, pero sí desean las reglas justas para competir en igualdad de condiciones en todos los ámbitos".

Primavera incierta

En lo que sí concuerdan Rodrigo Lavín y Alfredo Albarrán es que en la primavera la producción de leche aumenta exponencialmente, por lo que si aún queda stock de queso o leche, el retorno a los productores podría llegar a ser incluso menor.

"Normalmente la leche debiera bajar en primavera porque hay mayor disponibilidad, el queso tiene muchos sustitutos. Cuando hay mayor temperatura en Santiago, la gente deja de consumir queso y cuando los chicos no están en el colegio también; cuando la palta baja de precio ocurre lo mismo y así llega la primavera y el verano, que es la época en que producimos mayor cantidad de queso, por la mayor disponibilidad de leche, pero el mercado no compra porque hay sustitutos que son más baratos", asegura Albarrán.

Por eso, la situación puede ponerse aún más compleja en esta próxima primavera de no tomar cartas en el asunto.

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Fuente: http://www.australosorno.cl