Argentina no puede competir ni siquiera en el barrio

Una señal inconfundible de la falta de competitividad de la industria láctea argentina –problema que no es exclusivo del sector sino generalizado– es que viene perdiendo participación de mercado en Chile contra competidores que están a miles de kilómetros de distancia.

En los primeros ocho meses de 2017 –según datos oficiales de Odepa– el principal exportador de leche en polvo al mercado chileno fue EE.UU. con 7977 toneladas, seguido por Nueva Zelanda (5017), Argentina (2435) y la Unión Europea (1018), entre otros. La participación argentina en enero-agosto de 2016, con 4790 toneladas colocadas en Chile, pasó de 26.4% a 13.3% este año.

La posibilidad de colocar partidas de leche en polvo en la región es un factor fundamental para garantizar la rentabilidad de las operaciones de comercio exterior, porque las colocaciones en destinos lejanos –como Argelia o Rusia– deben hacerse con valores FOB mucho menores para poder concretar las ventas.

En lo que respecta a quesos, las colocaciones argentinas en Chile también se licuaron al pasar de 20.4% en los primeros ocho meses de 2016 a 11.0% en el mismo período de este año. Los mayores vendedores del producto en enero-agosto de 2017 fueron Holanda con 6740 toneladas, Alemania (6636), Nueva Zelanda (6628), EE.UU. (5730) y Argentina (3687), entre otros.

El crecimiento de las ventas de leche en polvo logrado por EE.UU. se produce gracias a las facilidades que los exportadores estadounidenses cuentan por el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre ambos países desde 2004, mientras que, en el caso de Nueva Zelanda, una empresa de ese origen controla a una de las mayores industrias lácteas chilenas (Soprole), lo que en la práctica implica que actúa como una suerte de embajadora comercial de su nación de origen.

En cuanto a las naciones lecheras del norte de Europa, la eliminación de las cuotas de producción a partir de 2015, lejos de perjudicar al sector, provocó una explosión de productividad que brindó –por precio y mayor disponibilidad de producto– un caudal enorme de competitividad a la industria láctea comunitaria.

Argentina, en cambio, a pesar de ser un vecino de Chile, cuenta con importantes problemas de competitividad debido a restricción en la disponibilidad de leche (por desastres climáticos y salida de tambos del sistema), déficits de infraestructura, alta carga impositiva y un tipo de cambio sobreapreciado para la estructura de costos local.

Fuente: http://www.valorsoja.com/