Lechería en Washington innova con sistema de tratamiento de agua

En las afueras de Columbia Basin, un sistema con heces de gusano, astillas de madera y piedras de río podría representar una nueva solución al problema de la contaminación por nitratos y gases de efecto invernadero.

Este nuevo método en la empresa Royal Dairy en Royal City, ubicada a unos 25 kilómetros al noroeste de Othello, fue creado para hacer frente a las aguas residuales con nitratos generadas por unas 7 mil vacas lecheras. La lechería pidió a una compañía basada en Chile que construyera la mayor instalación de tratamiento de agua de este tipo en el mundo.

Aún queda por ver si este sistema puede ser, o debería ser, adoptado por otras lecherías. Pero en el Condado de Yakima, donde las vacas lecheras superan en número a las personas, y en otros lugares con lecherías enormes, esta tecnología se observa muy de cerca.

Esto se debe a que los nitratos se han convertido en un gran problema para las lecherías. Cuando el abono se desecha de los ranchos a través del agua y ésta se usa para irrigación, los nitratos del abono pueden filtrarse en la tierra, contaminando el agua potable. Los altos niveles de nitratos en el agua pueden causar problemas de salud, especialmente en mujeres embarazadas y niños pequeños.

A su vez, cuando los agricultores usan pozos para almacenar sus aguas residuales antes de reutilizarlas, una práctica común, la reserva de agua no tratada puede emitir gases de efecto invernadero. Estos problemas han generado que algunos burós de agua a nivel estatal y regional exijan a los lecheros un método de desechos que no dañe el ambiente.

Austin Allred, con su padre, Jerry, y sus hermanos, Derek y Tyson, son los dueños y quienes operan Royal Dairy. Mientras buscaban una manera de eliminación de resi­duos menos agresiva al ambiente escucharon sobre el sistema que se utiliza en Hilmar, California, el cual reporta que redujó las emisiones de estos gases en un 90 por ciento.

Así que comenzaron a trabajar en un proyecto piloto de dos años con BioFiltro, una compañía de filtración de aguas residuales con sede en Chile. Los resultados fueron tan prometedores que este verano se instaló un sistema a gran escala, con un costo de al menos 2 millones de dólares. El dueño de la lechería no quiso compartir el costo exacto.

“Me gustó la simplicidad”, dijo Allred. “Entiendo de tuberías y bombas y este sistema hace mucho más que otros sistemas que usan ósmosis inversa o ultrafiltración, y cosas por el estilo”.

Fuente: http://www.elsoldeyakima.com/