Más consistencia en las raciones: conocer los alimentos en la vaca lechera es vital

Conocer más sobre el efecto de la digestibilidad y calidad de la fibra sobre la respuesta en producción y salud de las vacas lecheras, fueron unos de los temas más interesantes de la Conferencia Internacional de Nutrición Animal.

¿Por qué hablar de fibra digestible en los alimentos para ser eficiente en producción de leche? Como rumiante, la vaca la requiere para su salud y bienestar, además que tiene un impacto positivo, sobretodo con un esquema de pago de leche que privilegia el contenido de sólidos. Pero no sólo eso, mucho más importante es tener claridad sobre el impacto y necesidad de conocer cabalmente los alimentos y nutrientes que se están entregando al plantel lechero en las raciones.

Ese fue el objetivo de Rock River Lab Chile, DSM, Anasac y Alltech al crear estas conferencias, que contribuyeron a actualizar información científica y aplicación práctica en las lecherías a través de un modelo de extensión.

“Este tipo de herramientas pueden ser útiles para los productores de Chile porque van a aprender a conocer mejor sus recursos. Hay paradigmas instalados sobre la fibra (conceptos desactualizados) y hoy está disponible esta herramienta que va a permitir conocer mejor nutricionalmente los forrajes, para que ajusten de forma más precisa sus consumos y raciones”, explica Francisco Inostroza, uno de los organizadores de la conferencia. Junto a César Bratz, Juan Eduardo Plaza, Cristina Vukasovic y Dayana Castillo, desarrollaron esta actividad con el foco en aportar tecnológicamente en nutrición animal.

NUEVAS HERRAMIENTAS PARA EVALUAR FORRAJES

Un tema claro es que una cosa es lo que se formula a través de softwares modernos y otra es la que realmente recibe y aprovecha la vaca. El TTNDFD (índice de digestibilidad de la fibra detergente neutro del tracto total) acerca al productor a realizar una proyección sobre su producción para alcanzar sus metas productivas.

El desarrollador de este índice es el doctor y profesor de la Universidad de Wisconsin, Dave Combs, quien fue uno de los expositores en estas conferencias y compartió conceptos sobre las nuevas herramientas para evaluar forrajes y usar herramientas de laboratorio como apoyo confiable.

“Tener el forraje adecuado es clave en producción de leche. Con este podemos obtener el mejor desempeño de la genética de las vacas. En los últimos años hemos trabajado en una metodología que permita predecir con pruebas de laboratorio la digestibilidad de la fibra. Se trata del TTNDFD, que es un indicador importante para tener una buena respuesta animal. En el mundo real, en las lecherías no es inusual ver que los alimentos cambien desde la ración propuesta a lo que efectivamente están respondiendo las vacas. Las vacas nos dicen que muchas veces no está bien. Perdemos 2 a 3 kilos de leche en producción y eso no está bien. Esto puede ocurrir sencillamente porque la digestibilidad de la fibra no es la correcta, dado que puede ser más baja de que lo que debiera ser”.

Esta metodología impacta al negocio del productor lechero en sí, dice Francisco Inostroza. “Con los mismos recursos que tiene analizándolos, interpretándolos y ocupando ese dato, tenemos una herramienta muy útil y práctica para beneficiar al sistema”.

El Dr. Combs enfatizó que uno de los desafíos de hacer estas pruebas de forraje está en que se debe buscar conocer el comportamiento productivo de las vacas mañana con los alimentos disponibles hoy. “No está bien muestrear el alimento y tener los resultados dentro de 20 a 30 días más. La historia terminó por que el alimento ya no existe y la vaca ya produjo. Cualquier problema debió haber sido corregido 20 o 30 días atrás. Lo que hemos hecho para solucionar esto, es estandarizar estos procedimientos a las nuevas pruebas de laboratorio con sistemas NIRS para procesarlo en pocos minutos y, literalmente, con la muestra entregada en el día, podremos tener los resultados dentro de las 24 a 48 horas para tomar decisiones y poder hacer las correcciones”.

El uso del TTNDND contribuye a analizar en forma rápida y precisa qué está pasando con el alimento y específicamente con la fibra detergente neutra y su contenido. Esa información puede hacer la diferencia entre seguir con un esquema de alimentación erróneo o hacer cambios en forma rápida y corregir rumbos.

Dan Undersander, extensionista e investigador Universidad de Wisconsin planteó una serie de consejos para partir con buenos forrajes desde el inicio del proceso. Y esto no es diferente a lo que pasa en Estados Unidos, salvo las condiciones ambientales propias de cada zona.

“Por ejemplo, al cortar el forraje, es bueno esparcirlo para que se seque mejor y así preservar mejor la proteína, fibra y azúcar para el ganado. También aconsejamos rastrillarlo pero evitando que se contamine mucho con el suelo, lo cual se puede ver con el contenido de cenizas. Si es mayor que 10%, hay que preocuparse dado que la proporción de cenizas versus utilización de nutrientes es 1 a 1, es decir, 10% de cenizas implica un desaprovechamiento del 10% de los nutrientes de ese forraje”. Aquí va a ser clave el tipo de rastrillo que se use al momento de confeccionar el silo, ojalá un rastrillo giratorio.

El índice RFQ, presentado por Dan Undersander, se refiere a la calidad relativa del forraje y puede tener una gran proyección en Chile. Es un indicador de calidad de forrajes, que pueden ser henos alfalfas, ballicas o bolos, en la cual se puede estratificar los forrajes de buena, mediana y mala calidad.

“La idea es asignar un valor por calidad y eso va a orientar al momento de comprar y vender. Combina factores como materia seca, proteína, ceniza, digestibilidad de la fibra y se hace una escala de acuerdo a ese valor”, agrega Francisco Inostroza.

Cathal Bohane, encargado de nutrición de Keenan a nivel mundial, invitó a los participantes a ver qué está pasando con las TMR (Raciones Totalmente Mezcladas) y sus efectos.

Su enfoque estuvo en la práctica y en cómo trabajar para obtener resultados positivos con las raciones, que deben ser consistentes para provocar los efectos deseados y disminuir variablidad en la producción.

El Dr. Arturo Scheidegger, sostuvo que hoy, más que nunca, hay que conocer muy bien los alimentos que se está entregando a las vacas. Primero, porque los alimentos representan un costo del 50 a 60% en forma directa.

“No se puede hablar de un error general, si no que se debe separar en qué consiste el error: Si es un error en los forrajes, en el proceso de ensilaje, en concentrados proteicos, en granos, etc., puesto que cada uno por separado tiene un impacto totalmente distinto sobre la producción de leche. Por lo tanto, la exactitud de nuestra auditoría debe ser más especializada que solo medir el error general”.

El error frecuente es el error humano. Explica que el productor lechero no puede soslayar la consistencia en los manejos y acciones diarias. “La ordeña debe ser consistente, el forraje debe ser consistente. Y no lo es. Y alguien que no tiene los instrumentos, no puede dar los argumentos en su rol de asesor. El 90% de las personas no mide porque es más sencillo usar tablas, pero eso lo que produce variación en las respuestas. Cuando medimos, vamos a encontrar que hay variaciones y vamos a tener que ocuparnos de eso. Creo que la consistencia y medir en el día a día las labores básicas que se realizan es un muy buen objetivo”.

En el día de campo en Lácteos Tronador, el asesor y consultor Fernando Klein mostró la experiencia desarrollada en esta empresa y compartió conceptos nutricionales con los participantes.

Klein contó la experiencia productiva de Lácteos Tronador en Purranque, predio lechero que combina un sistema mixto de pastoreo con raciones parcialmente mezcladas en ciertos grupos de vacas y, una visión sobre la salud de las vacas, en que el foco está en tener un rumen sano para tener buenos resultados en sólidos y longevidad de las vacas.

“Lo principal que nos deja esta conferencia es que tenemos que estar mucho más al día con lo que están comiendo las vacas, en el sentido que podemos usar herramientas de laboratorio como las que ofrece Rock River Lab Chile, con un detalle de las muestras mucho mayor al que estábamos habituados. Eso ha permitido un ajuste mucho más real de lo que están comiendo las vacas y una mayor preocupación no sólo por los análisis, si no que sobre lo que comen las vacas. Se empieza a apretar un poco más el manejo en los predios, que llegue la mezcla que tiene que llegar al comedero. Estamos chequeando análisis de las raciones parcialmente mezcladas (PMR), porque la vaca pastorea y come concentrado en sala. La eficiencia del reporte de los análisis, que es muy rápida a través del NIRS que tienen implementado, ayuda a chequear la ración teórica en el papel con el resultado que arroja la PMR. Eso lleva a ir profundizando un poco más el manejo en forrajeo”.

 Fuente: http://www.camposureno.cl/