Los alcances de la fiebre Q en el sector ganadero

El pasado nueve de noviembre, tras registrar 59 casos sospechosos de fiebre Query —también llamada fiebre Q o coxielosis— en humanos y confirmar tres, el Ministerio de Salud decretó Alerta Sanitaria en las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.

Pese a la enorme atención que generó este episodio, la presencia de esta bacteria, que puede transmitirse de animales a humanos, no es nueva en el país. De hecho, su primera aparición ocurrió en 1998, cuando se importaron ovejas infectadas y preñadas desde España, las que parieron en la Estación Cuarentenaria del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), en Lo Aguirre.

Hoy, se sabe que la bacteria Coxiella burnetti —agente que provoca esta enfermedad y que es considerado como endémico en el país— se encuentra presente en rumiantes —mayoritariamente ovinos, caprinos y bovinos—, gatos, perros, pájaros y otros animales silvestres, y que su sintomatología en ellos no es común. Según Patricio Retamal, médico veterinario y director de la Red de Investigación en Zoonosis Emergentes y Re-emergentes de la Universidad de Chile, cuando existen signos clínicos, que es un suceso ocasional, los animales pueden presentar cuadros de abortos, nacimiento de crías débiles o algunos problemas reproductivos.

“También se han descrito abortos en mascotas como perros o gatos”, agrega. Es por ello que José Ignacio Gómez, jefe de la División de Protección Pecuaria del SAG, establece que hablar de “brote” de fiebre Q, en los animales es incorrecto, debido a que esto implicaría que la enfermedad se está expresando en ellos, lo que no es efectivo.

“Lo adecuado sería decir que estamos frente a una presentación atípica de la enfermedad, debido a que este episodio, que no ha presentado ningún signo clínico en el ganado, sí se ha manifestado en personas”, advierte.

La detección en el ganado

Al no poder verificar visualmente si un animal padece de fiebre Q, José Ignacio Gómez comenta por estos días el SAG está trabajando en terreno, con el fin de establecer si los posibles infectados presentan o presentaron defensas contra la bacteria Coxiella burnetti. Este mecanismo indirecto de búsqueda se lleva a cabo a través de las pruebas de ELISA e Inmunofluorescencia indirecta para la detección de anticuerpos, las cuales evalúan el sistema inmunológico del ser vivo y detectan indicios de la infección. Sin embargo, un resultado positivo de las pruebas no indica necesariamente que el animal esté enfermo, sino que el agente pasó por el animal.

“Esto nos entrega indicios de que puede haber una carga infecciosa en la zona, aunque no necesariamente va a significar que habrá animales o personas enfermas”, asegura.

Patricio Retamal, por su parte, estima que la prueba de ELISA, en las semanas iniciales de la infección, no es tan eficaz, debido a que muchos animales no tienen una respuesta serológica detectable. Por esta razón propone la aplicación adicional de la prueba PCR (Reacción en cadena de la polimerasa).

“Esta se realiza en tiempo real y se puede aplicar tanto a muestras individuales como a muestras de leche de estanque”, afirma.

Según Retamal, la gran ventaja de la prueba PCR radica en que se trata de una técnica de mejor sensibilidad que las anteriores y que permite detectar más tempranamente a los animales infectados y diseminadores.

Infección en animales: qué hacer en ese caso

Al igual como ocurre en humanos, la principal vía de contagio en animales es la aérea. Esto, en la práctica, supone la inhalación de aerosoles contaminados. Así, cuando una vaca, oveja o cabra aborte, libere fluidos y tejidos, además del propio feto, contaminará el medio ambiente debido a la expulsión masiva de esporas de la bacteria Coxiella burnetti.

Para Patricio Retamal, si los animales comparten corral o se encuentran en el mismo sector del ser que sufrió un aborto, pueden infectarse a través del contacto directo con el material contaminado.

“El viento también favorece la dispersión de la bacteria. Por lo mismo, la contaminación de animales puede ser indirecta, incluso puede ocurrir a kilómetros del sitio del aborto”, puntualiza.

Retamal añade que como no hay un orden de susceptibilidad en los animales, la bacteria fácilmente se puede diseminar a otros seres que se encuentran confinados en otros sectores del mismo predio e incluso en predios vecinos.

Pero ¿qué se debe hacer en caso de confirmar un contagio? Para José Ignacio Gómez, en ese caso resultará fundamental que los operarios o personas que estén en contacto con los animales usen elementos de protección personal como guantes, mascarillas, calzado de seguridad impermeable, buzos de trabajo desechables y pecheras de goma, y realicen una disposición segura de los residuos orgánicos animales, lo que implica dejarlos fuera de las rutas tanto de humanos como del propio ganado.

Respecto de la aplicación de antibióticos en el ganado afectado, Patricio Retamal comenta que si bien a la fecha se han evaluado algunas terapias en animales, estas no han sido 100% efectiva, es decir, su implementación no asegura que se acabe la infección. Por lo mismo, dice, se deben establecer tiempos de resguardo para la comercialización de leche o carne de los animales tratados.

“Si hay pocos animales infectados, lo lógico es recomendar su eliminación inmediata del plantel. Si son muchos, entonces se debe establecer una segregación estricta y un fortalecimiento de las medidas de bioseguridad”, indica.

Esto, en la práctica, implica llevar a cabo monitoreos periódicos, cada 6 o 12 meses, debido a que la mantención de animales infectados en el plantel aumentará el riesgo de zoonosis para las personas. En ese contexto, explica, resultará fundamental capacitar en temas de bioseguridad ocupacional y predial a todos aquellos que tengan contacto con los animales.

Daños mínimos

Según Michel Junod, gerente de la Asociación Gremial de Productores de Leche de Osorno (Aproleche Osorno), la llegada de la fiebre Q a la zona no ha mermado, en lo absoluto, la actividad lechera.

“No hay ningún efecto. Pudieran verse afectados algunos productores a los cuales se les pueda complicar el movimiento animal por alguna limitación técnica, pero en general está todo dentro de lo normal”, asegura.

No obstante, Junod deja en claro que, en el caso de la pequeña agricultura tradicional campesina, existe una preocupación respecto de lo que pueda ocurrir con el manejo de los animales.

“Ellos representan el 80% de las personas que trabajan en los rebaños. Por lo mismo, queremos llegar con instrucciones claras junto a la autoridad, porque ahí se complica un poco más la aplicación de cierta normativa. Y es que ellos tienen dificultades de aprendizaje, limitaciones económicas. Ahí tenemos un trabajo pendiente”, explica.

Desde el SAG, en tanto, afirman que ya se inició una investigación, liderada por epidemiólogos y veterinarios, que busca establecer los factores que han contribuido a conformar el panorama actual.

“Una vez que identifiquemos su mecanismo, será mucho más fácil tomar las medidas pertinentes para cortar esos factores y evitar que sea un riesgo para la salud”, advierte José Ignacio Gómez.

En la misma línea, Michel Junod aclara que “los abortos se encuentran muy bien controlados”. De hecho, afirma que estos, en la actualidad, llegan a apenas 1% y son inespecíficos.

 

[Niegan responsabilidad de Manuka]

El brote de Fiebre Q en el sur del país ha originado una serie de especulaciones en torno al mal manejo que ha tenido Manuka —empresa donde se originó el brote— en esta situación.

Ante este escenario, la empresa lechera ha indicado que sus operaciones continúan funcionando de manera normal y esperan que los análisis llevados a cabo sobre los casos sospechosos se terminen “lo más rápido posible, para que no exista incertidumbre ni falsos trascendidos”.

Según Michel Junod, las acusaciones contra Manuka no tienen asidero.

“Conozco el trabajo que están haciendo con su gente, sus colaboradores, el cual ha ido apegado a la norma. Por lo mismo, rechazo absolutamente las acusaciones de que no estén cumpliendo la normativa”, advierte.

José Ignacio Gómez, en tanto, indica que la fiebre Q no puede circunscribirse sólo a una empresa.

“Si la empresa tiene un gran porcentaje de lecherías en una zona y hay problemas ahí, le va a afectar más. Puede ser eso lo que está ocurriendo. Por lo mismo, no podemos culpar a una empresa”, afirma.

[Síntomas en humanos]

Es importante tener en cuenta que si bien la Alerta Sanitaria afecta a tres regiones del país, los focos están circunscritos a Puerto Octay, Río Negro y Purranque, donde se han registrado la mayor cantidad de casos sospechosos en humanos.

En ese contexto, la principal recomendación que hacen los expertos para evitar el contagio en humanos, es no consumir carne cruda ni leche sin pasteurizar. De igual forma, se debe recordar que los síntomas de la fiebre Q en humanos son similares a una gripe e incluyen escalofríos, dolor de cabeza, debilidad, malestar general y problemas respiratorios, los cuales en el peor de los casos pueden llegar a una neumonía. En otras ocasiones, esta enfermedad puede ser asintomática. De todas maneras se debe recordar que la letalidad de esta enfermedad en humanos es muy baja, puesto que no supera el 1%.

Fuente: http://www.elmercurio.com/Campo