Leche y Salud

La leche nuestra de cada día

La leche es nuestro primer alimento fuera de la matriz y entre su principales nutrientes está el calcio, “materia prima” de nuestra estructura básica: el esqueleto. También este mineral es un elemento fundamental para múltiples funciones de control e intercambio a nivel hormonal y celular.
El estrógeno -la hormona que controla las funciones sexuales femeninas- desencadena uno de los principales mecanismos de generación, crecimiento y fortalecimiento de los huesos. Como está ligado a las funciones reproductivas de la mujer, al llegar la menopausia -período en que cesa su producción-, los huesos dejan de regenerarse y empiezan a perder calcio, tornándose quebradizos. Así empieza el ciclo de la osteoporosis, enfermedad en la que el hueso se vuelve más poroso y, por ende, más frágil, y que afecta a un importante sector de la población femenina mayor de 50 años.

“Vía láctea” a la salud

Especialmente en el caso de la mujer, los médicos y nutricionistas recalcan la necesidad del consumo de lácteos durante toda su vida. De allí la gran crítica que se formuló desde diversos sectores, a la decisión adoptada por el Ministerio de Salud de hacer un recorte en la entrega de leche a los niños entre 4 y 6 años de edad, medida que finalmente fue revocada por el Presidente Ricardo Lagos. Asegurar el consumo de leche a la población infantil es una contribución a la salud integral de la mujer, evitándole contraer la temible osteoporosis.

En el hombre el estado de los huesos es más estable a través de los años, porque él no deja de producir estrógenos. En las mujeres el proceso es distinto, para ellas vale aquello de “es mejor prevenir, que curar”, y para evitar que desarrollen la enfermedad es importante que provean del calcio necesario al cuerpo durante toda su vida. En la primera infancia casi no hay problemas porque la leche es el principal alimento y se cubren las necesidades de calcio apropiadamente; pero, con la adolescencia, la situación se complica, ya que el consumo de lácteos disminuye, mientras aumenta el de otros alimentos. Es común que las jóvenes consuman muchas bebidas gaseosas, con el inconveniente de que éstas contienen fosfato, una sustancia que impide la absorción del calcio. Sin embargo, con una dieta correcta este riesgo puede disminuir significativamente.

“Es necesario tomar leche siempre, sobre todo las mujeres, ya que después de cierta etapa comienzan a perder calcio. Durante la infancia lo recomendable es consumir un litro diario; en la adolescencia -entre los 11 y 14 años para las mujeres, y 13 a 16 en los hombres- se debe tomar no menos de litro y medio, porque esta es la etapa en donde se produce el mayor desarrollo esquelético y se definirá para siempre la calidad de los huesos. A partir de los veinte años, la mujer ya empieza a perder este elemento, por lo que se recomienda consumir un litro diario”, explica la doctora Marina Arriagada, especialista en medicina interna y reumatología, y vice presidenta de la Sociedad de Osteología y Metabolismo Mineral y de la Fundación Chilena de Osteoporosis (www.fundop.org.)

Durante el embarazo el aporte de calcio de la madre al niño en gestación es bastante pequeño, por lo que se recomienda aumentar levemente la ingesta de leche. Pero, durante la lactancia, el traspaso hacia el niño es máximo, por tanto es importante que la madre beba como mínimo dos litros diarios.

La vitamina D

La leche no es la única fuente de calcio. Las verduras verdes, las semillas (almendra, nueces, avellanas) y el salmón también lo contienen. Todos los derivados lácteos, como el yogur y el queso, aportan para cubrir estas necesidades del organismo y además existe la posibilidad de recurrir a suplementos vitamínicos.

La correcta absorción del calcio está muy ligada a la vitamina D, que está presente en algunos alimentos de origen animal y se desarrolla también en el organismo a través de la exposición solar.

“Uno de los factores que perjudica a las personas de la tercera edad, en ese sentido, es que este grupo no toma sol, por lo que la presencia de la vitamina D es mucho menor, perjudicando sus niveles de calcio”, precisa la doctora Arriagada. “También es muy importante el ejercicio físico, ya que fortalece los huesos y permite que almacenen más calcio a lo largo de la vida”, agrega.

Respecto a la osteoporosis, la mejor manera de controlarla y tratarla es efectuar un diagnóstico oportuno y acertado, ya que se debe identificar su origen. En este tema, la profesional advierte que a veces las afecciones a la glándula paratiroides (que es la que segrega una sustancia que equilibra el nivel de calcio en la sangre), pueden generar problemas. Por eso, lo recomendable es realizarse una densitometría ósea (examen que mide la densidad de los huesos) y consultar a un equipo médico, que integre a un traumatólogo, un endocrinólogo y una nutricionista.

 

 

 

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