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El doloroso hito que marcó marzo para el sector lechero nacional

24 meses consecutivos ó dos años para ser más exactos cumplió en marzo Chile como país importador neto de leche, lo que significa un triste y a la vez doloroso hito para la producción de leche nacional, toda vez que representa la consolidación de una condición que antes de igual mes de 2015 no se verificaba de forma tan tácita, ni drástica.

Para el presidente de Fedeleche, Rodrigo Lavín,  la explicación es evidente: el avance continuó de las importaciones lácteas por sobre las exportaciones del país y que en 2017 se dispararon exponencialmente, motivando la acción gremial en términos de solicitar la aplicación de salvaguardias a la internación de leches en polvo y queso gouda, petición que se encuentran en estudio por parte de la Comisión de Distorsiones. 

“Estamos en presencia de un escenario muy adverso, donde la producción lechera nacional pierde participación en el mercado interno a raíz del alza de las importaciones de productos lácteos y que, en definitiva, ha significado un freno en la demanda interna por leche fresca nacional por parte de las mismas empresas que hoy importan esa leche.  Esto claramente está generando un efecto de sustitución de nuestra producción, ya que tampoco las exportaciones crecen en la misma proporción, lo que podría traer mayor dinamismo a la actividad”,  describe Lavín, quien critica el actuar y la vocación de desarrollo evidenciada por algunos de las mayores procesadoras que operan en nuestro país.

“Creemos que se debiese sincerar al país y a los productores lecheros en general, sí estas empresas están por hacer solo una apuesta comercial, aprovechando las ventajas en términos comerciales que tenemos como país, operando como simples traders de leche, o realmente existe una vocación de desarrollo del sector dada sus importantes ventajas comparativas”, apunta, asimismo, el líder gremial, quien a la luz de los datos presentados estima la respuesta “es más que evidente”.

Marcha del comercio exterior en el primer trimestre 2018

Durante el primer trimestre de 2018, las importaciones en litros equivalentes suman 215,4 millones de litros, mientras las exportaciones solo alcanzan en igual periodo 99,9 millones de litros, es decir, se observa un déficit comercial de 111,5 millones de litros, vale decir, más que la recepción de leche conjunta de la Región Metropolitana, Bio-Bio y La Araucanía registrada en los primeros tres mes del presente año.

La alerta se enciende puesto que durante este año las importaciones evidencian una notoria alza desde 54,1 millones de litros en enero a 71,8 millones de litros en febrero, mientras en marzo se incrementan a 89,5 millones de litros y si bien implica un nivel acumulado más bajo respecto a  igual periodo del año pasado (-12,6%), no hay que obviar que la base de comparación del año 2017 es notoriamente más alta: a igual fecha se totalizaban 246,6 millones de litros en igual lapso, lo que despertó las  alertas sobre un incremento desmedido de las mismas. 

A su vez las exportaciones en millones de litros equivalentes muestran un muy tibio crecimiento, toda vez que en enero se reportó un volumen de 33,0 millones de litros, en febrero, de 36,0 millones de litros y en marzo de 30,9 millones de litros, lo que sumarse y compararse frente al año anterior implica un alza de  6,7%.

Por su parte, en cuanto al valor de las importaciones, medido en millones de dólares, se observa que al primer trimestre de 2018 las internaciones lácteas crecen un 13,1% hasta los US$87,1 millones, en tanto, las exportaciones sumaron en igual periodo US$58,9 millones, lo que se traduce en una alza de 2,1%.

Con todo,  es importante consignar que tanto en volumen como en valor las importaciones siguen por encima de las exportaciones nacionales, lo cual da cuenta de un déficit comercial que arrastra el sector lechero nacional desde hace dos años.

Fuente: Comunicaciones Fedeleche FG      

 

 

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