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Lista para debutar nueva cooperativa lechera

En el Café Central, el lugar de encuentro de los agricultores osorninos, no se habla de otra cosa.

Todos opinan de la nueva Cooperativa Campos Australes —que entre sus 41 socios cuenta a la neozelandesa Manuka, la mayor productora de leche de Chile, José Antonio Garcés Silva y Nicolás Ibáñez— a favor y en contra.

Los pesimistas recuerdan el triste final de Calo, la cooperativa lechera de Osorno, que quebró en 1982 y fue comprada por Watt's.

Los optimistas los rebaten mostrando a la exitosa Colun, la cooperativa de La Unión. No solo es la primera en la recepción de leche cruda —aquella que le compran a los dueños de las vacas— con un 28%, sino que no para de crecer. Duplicó su tamaño en cinco años.

Sus utilidades en 2017 alcanzaron $57 mil millones. Y quienes los recibieron —sus 736 socios, que participan en distintos porcentajes, pero sin superar el 20%— no pagaron impuesto a la renta, porque en Chile las cooperativas están exentas.

Suma de malestar y ADN

Desde Santiago las empresas lácteas observan atentas el inminente nacimiento de un nuevo competidor.

El próximo jueves, a las 17 horas, se realizará la primera asamblea de socios en el recinto de la Sago (Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno) para constituir la cooperativa. Se aprobarán los estatutos y elegirá un directorio de nueve miembros. Con la modalidad que rige en Chile para las cooperativas: un socio, un voto. Varios de los que ya integran la mesa —dicen—conseguirán apoyos, porque están muy a caballo en el proyecto (ver recuadro).

Lo último será solicitar la inscripción en el Ministerio de Economía.

La Sago y Manuka fueron las principales impulsoras de Campos Australes. 'Veíamos que las empresas lecheras estaban en su zona de confort, la producción en Chile seguía pegada en 2.500 millones de litros anuales, teniendo potencial para cuadruplicarla', explica Christian Arntz, presidente de la Sago y de Campos Australes.

A partir de 2014, el gremio empezó a barajar una idea: los lecheros de Osorno tenían que integrarse verticalmente para que su leche se convirtiera en productos de mayor valor agregado como quesos, yogures, manjar. Igual que Colun, la única que crecía en la industria.

Manuka, una sociedad formada por 100 productores lecheros de Nueva Zelandia y 20 que no lo son, llegó a Chile en 2005 buscando replicar su modelo de producción en praderas a bajo costo. Compró un campo de 200 hectáreas en Purranque, siguió con otros hasta completar 13. Al adquirir, en 2008, la mitad de la ex Hacienda Rupanco —18 mil hectáreas— se convirtió en la mayor productora lechera de Chile con 160 millones de litros anuales.

'El mercado no funciona bien en términos de precios pagados por las empresas a los productores. El año pasado cayeron en promedio un 16% en Chile y afuera subieron un 10%.', asegura Cristián Swett, gerente general de Manuka.

En Nueva Zelandia el 90% de los productores lecheros es socio de la cooperativa Fonterra, la dueña de Soprole. 'Creemos que es la mejor forma de organizarse. Hay muchos ejemplos: Dairy USA concentra el 60% de la producción lechera en Estados Unidos; Friesland Campina, el 90% en Holanda; Arla, el 90% en Dinamarca. Colun, el 28% en Chile', agrega Swett.

Socios de aquí y allá

Con la Sago masticando un cambio y el ADN cooperativo de Manuka no fue difícil llegar, en 2016, al que llaman 'proyecto asociativo'. La creación de Campos Australes SpA, con 120 acciones. El gremio osornino suscribió 80 y los 'kiwis' como les dicen a los neozelandeses, 40.

Las acciones salieron después a la venta a $1 millón cada una. Manuka conservó 24, lo que le dará derecho al máximo de 20% de cuota de participación en la cooperativa como dicta la ley. Con entre el 10% y 15%, un entusiasta Nicolás Ibáñez, y su lechería Tronador, José Antonio Garcés y Pozo Brujo. Más atrás, los productores osorninos Gunther Riegel, Paulines Engler, Guillermo Geisse y Harold Brethahuer. La mayoría le compró a la Sago y no fue fácil por el mal trance de Calo.

Cada productor aportará el equivalente en leche a su participación. Juntarán 350 millones de litros anuales, el 15% de la producción nacional, pero este año partirán con 80 millones. Mucha la venderán a las empresas lácteas, a mejor precio que si lo hicieran en forma independiente. Otra la transformarán en queso chanco con marcas Campos de los Lagos y Amaneceres del Sur. Ya tienen acuerdos de palabra con algunas plantas. El próximo paso es tener una propia, pequeña. Formar equipos de venta, logística y distribución. Y en unos tres años, alcanzar el sueño: construir una fábrica para procesar algo menos que la mitad de la leche de Colun, su ejemplo y competidora más cercana por vecindad.

Campos Australes emitirá más acciones para que ingresen nuevos socios, cuidando que compartan el proyecto. La fórmula un socio, un voto tiene un peligro: que un mal proyecto sea apoyado por muchos. Por eso, dice Swett, no hay empresarios grandes en las cooperativas chilenas, pese al atractivo de la exención de impuestos que no existe en otros países.

En Nueva Zelanda se pagan tributos, pero allá es un litro, un voto.

 

 

 

 

 

Fuente: La Segunda

 

 

 

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