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Jóvenes lecheros nacionales expusieron en México

Hasta México viajaron los jóvenes profesionales osorninos Alejandro Rudloff Ide (25 años) y Rodrigo Nannig Gebauer (de 27 años), para exponer y participar en el IV encuentro "Jóvenes y el futuro del trabajo", evento organizado por Nestlé y donde asistieron representantes de los países que conforman la Alianza del Pacífico, como Perú, Colombia, México y una delegación de Chile, integrada por estudiantes e innovadores de distintas regiones.

Los representantes del agro local participaron activamente en las charlas y foros, pero también mostraron su experiencia de trabajo en los predios lecheros familiares en la Feria de Agroemprendimiento y Startups, donde mediante paneles informativos entregaron detalles de la producción.

 También atendieron consultas y dialogaron con los jóvenes asistentes. El encuentro, efectuado en el Hotel Camino Real Polanco de Ciudad de México, contó con la presencia de Laurent Freixe, CEO de Nestlé para las Américas, quien mencionó el esfuerzo de la firma transnacional para potenciar el empleo juvenil, enfocado en la creación de puestos laborales, pasantías, capacitación y el trabajo con socios estratégicos.

También se refirió al incentivo y motivación para que los jóvenes decidan continuar con el negocio familiar en los campos, problema que afecta igualmente a la provincia y región. "Hay un reto en este tema, porque la población mundial se está incrementando, lo cual supone generar más alimentos y materias primas en los campos. Y por otro lado, es cada vez más la gente que deja las  áreas rurales, especialmente los jóvenes, que buscan soluciones para su desarrollo en la ciudad, lo que muchas veces no ocurre. No obstante, se puede hacer algo, hay que apoyar a los jóvenes para que entiendan que es posible construir un futuro interesante en el campo, que se puede emprender y aplicar tecnologías", señaló el eje-cutivo internacional a El Austral de Osorno.

CON SU ABUELO

Y precisamente por este último aspecto fue invitado Alejandro Rudloff, ex alumno del Instituto Alemán de Osorno e ingeniero agrónomo egresado en 2018 de la Universidad Austral de Chile (Uach), que trabaja desde hace tres años en la lechería familiar ubicada a 30 kilómetros de Osorno por el camino a Octay.

El joven decidió apoyar el negocio debido a que su abuelo tiene 86 años y ha perdido fuerzas. "Comencé a relacionarme con los trabajadores, que me miraban como el 'cabro chico' que llegó a hacerse cargo, a molestar prácticamente. Pero de a poco demostré que con el trabajo hombro a hombro uno se gana el respeto y la confianza de la gente", señala.

Y ello es precisamente lo que busca lograr: un equipo donde cada integrante funcione de forma cohesionada, con lazos de confianza y amistad, "porque en el campo somos como una gran familia, nos vemos las caras todos los días", aseveró.

Poco a poco ha introducido mejoras en el predio, en aspectos que considera estaban descuidados, como la sanidad de los animales y nutrición. "Y lo hemos logrado con la ayuda de asesores. Ha costado mucho, pero tenemos que hacerlo para volver a ser una lechería de vanguardia, tal como fue en su tiempo", dijo.

Ahora piensan renovar el equipo de ordeña y a futuro vislumbra automatizar la lechería, para minimizar el esfuerzo físico de los operarios. "Trabajamos con cerca de 20 familias que dependen de nuestro negocio y pensamos también en su bienestar", aseguró el profesional.

Actualmente cuentan con más de 400 vacas lecheras de la raza Holstein, aunque también han incorporado Frisón Irlandés, debido a su rusticidad. Dice que su familia, en especial su abuelo, están contentos con el trabajo que realiza e incluso ya tienen proyectos de producción en conjunto. "Me pregunta qué le parece cierta idea y yo le entrego mis puntos de vista. Ha depositado su confianza en mí. Lo considero un trabajo profesional más allá de la familia", aclara.

Alejandro considera que el poco interés de los jóvenes por el trabajo en el campo pasa por la ineficiencia con la que trabajan muchos predios lecheros, lo que coarta las aspiraciones profesionales de quienes buscan crecer y aumentar su remuneración. "Además, los jóvenes buscamos más un jefe que un trabajo, una imagen a seguir, un líder, y eso pocas veces se da. Pasa que los dueños de predios o administradores, en muchos casos, son gente muy estructurada, de otra generación, con quienes no siempre es posible tener buena relación", dice.

Entre sus planes está capacitar a los trabajadores del predio, entre los que hay cuatro jóvenes, para que crezcan y aprendan nueves conocimientos.

TRABAJO FORMAL

Al igual que su compañero de  viaje al país norteamericano, Rodrigo Nannig también estudió en el Instituto Alemán de Osomo y en la Uach, aunque se tituló de médico veterinario. Comenzó a trabajar formalmente hace 5 meses en el negocio lechero de su padre (poseen dos predios ubicados a 20 y 27 kilómetros de Osorno por el camino a Puerto Octay) con un contrato, pero, en realidad, está ligado desde pequeño al campo. Aclara que de esa forma se valora correctamente la labor profesional que realiza y el tiempo que le dedica.

El plantel funciona con 610 vacas en ordeña de raza Holstein Frisian, de baja estatura, con un sistema de parto continuo e intensificado en marzo y abril, y en agosto y septiembre, para tener mayor producción cuando aumenta la disponibilidad de pasto. Precisamente, su mayor aporte durante estos meses ha sido en el área reproductiva, "porque teníamos manejadas las otras variables, pero no se estaban haciendo bien las cosas en este tema. Estuve dos meses realizando un diagnóstico para identificar los grupos de vacas y las clasificamos, para así lograr mejorar las tasas reproductivas. He realizado eta labor junto a un técnico veterinario de 27 años, también millennials, que ingresó a trabajar al mismo tiempo que yo". Confiesa que la relación laboral con padre ha sido buena hasta el momento, aunque por supuesto hay diferencias, "pero con argumentos técnicos y teoría al final logramos un consenso".

"NOS ABRIERON LA MENTE"

Si bien ambos se conocían de vista, no sabían que tenían proyectos y realidades similares. "Nos ubicábamos por fotos de amigos en las redes sociales o en la universidad, pero al final nos vinimos a conocer en México", señalaron entre risas.

Coinciden que las charlas motivacionales fueron las más interesantes en el encuentro «ionizado por Nestlé. "Nos abrieron la mente sobre cómo formar líderes. Plasmare! esfuerzo en una idea que se pueda transmitir", manifestaron los jóvenes. "Uno se motiva para ser un agente multiplicador de las buenas ideas que han salido de este encuentro, de los foros y de las conversaciones con personas de otros países", agregó Rudloff.

"Brinda la satisfacción de no sentirse solo, de que llegué al campo para hacer algo mejor, a producir de manera más eficiente y sustentable. No soy el único de Latinoamérica que está en ello. Hay muchos que tienen las mismas ganas y objetivos. Me siento integrado", reflexionó Rodrigo Nannig.

Fuente: Austral Osorno

 

 

 

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