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Riego, suelos, promoción: los programas claves bajo análisis

Chile sería uno de los 10 países con menores subsidios totales para el sector agrícola: la última versión del Panorama de la Agricultura Chilena, editado por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Odepa, destaca que la suma de estos apoyos representa el 5,6% de la producción agropecuaria, lo que se compara positivamente con el 24% de protección de Estados Unidos o el 26% de la Unión Europea.

La mayor parte de esos subsidios se entregan a través de tres programas: la Ley de Fomento al Riego y Drenaje, que busca hacer más eficiente el uso del agua; la de Recuperación del potencial productivo de los suelos agropecuarios y el Fondo de Promoción de Exportaciones. Hoy estos programas están bajo la lupa, tanto por su antigüedad —nacieron hace cerca de 30 años— como por los cambios que vive el país por las demandas sociales.

A continuación las críticas y las necesidades recogidas en los distintos rubros y zonas a cada programa.

Altas barrera en riego

Bonificaciones que superan los $816.000 millones a más de 25.960 proyectos es la suma total que ha entregado la Comisión Nacional de Riego (CNR), entidad que administra la Ley N°18.450 de Fomento al Riego y Drenaje, desde que en 1985 se publicó. Con ello 606.000 agricultores o regantes y una superficie superior a 363.800 hectáreas avanzaron en tecnificación. Del total, $539.897 millones fueron entregados a 495.790 pequeños agricultores.

'Este instrumento ha sido muy importante para el desarrollo del sector agrícola y, en particular, para que las agricultoras y los agricultores de distintos tamaños puedan acceder a sistemas de riego tecnificado, obras civiles, obras de drenaje y nuevas tecnologías que les permitan hacer un uso más eficiente del agua para riego. En su implementación, y con el pasar de los años, esta institución ha hecho un esfuerzo por fortalecer la gestión de las distintas Organizaciones de Usuarios de Agua (OUA) y adaptarse a los nuevos desafíos y necesidades de sus usuarios, con la incorporación, por ejemplo, de telemetría, gestión y las energías renovables no convencionales (ERNC) en los proyectos de riego', señala la CNR.

Aunque reconoce que la normativa ha sido clave en impulsar la inversión en riego a nivel nacional de manera transparente, Javier Crasemann, presidente de la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Aconcagua, plantea que urge hacer cambios.

Crasemann recalca la importancia de que se incentiven las inversiones estructurales para mejorar la distribución, conducción y seguridad del agua. Además, afirma que los criterios de selección de los proyectos y la focalización de recursos tendieron durante años a privilegiar las superficies de nuevo riego por sobre la mejora de la eficiencia en superficies de riego existentes, lo que generó en muchas zonas una nueva demanda por el recurso que se agregaba a la demanda total disminuyendo la seguridad hídrica de la cuenca.

También critica que por privilegiar el revestimiento o reparación de obras colapsadas, que disminuyen las pérdidas de agua en la conducción, se han postergado las obras destinadas a controlar y medir para realizar una correcta distribución. E insiste en que la CNR tiene un experiencia en la administración y asignación de recursos en temas hídricos que debe ser aprovechada y potenciada con más fondos.

'Lo que hay que hacer es ajustar el foco para fomentar la eficiencia de las zonas bajo riego, aumentar la seguridad de riego y las obras de reparto. Por último capacitar en el correcto uso de las tecnologías, no son pocas las obras que son usadas de manera inadecuada por falta de capacitaciones a los usuarios', concluye.

Más al sur, y poniéndose en el caso de la Región de Los Ríos, y en el segmento de los medianos y grandes productores de leche, Bruno Rubilar, presidente de Aproval, critica la creciente brecha entre la disponibilidad regional de recursos CNR y la demanda efectiva. 'En el último concurso 2019 hubo poco más de $100 millones disponibles y postularon proyectos por casi $2.500 millones', dice.

Además, agrega, en el segmento de los medianos lecheros hay una barrera de entrada al concurso.

'Los derechos superficiales (de agua) son muy escasos y la perforación de pozos es de alto costo para este segmento, y con una tremenda incertidumbre de perforar y no encontrar el caudal necesario', destaca.

Otro punto a mejorar sería el retraso excesivo en la inscripción de derechos para aguas subterráneas.

'La Dirección General de Aguas, DGA, mantiene paralizados varios proyectos que disponen del caudal necesario, pero no pueden acceder al sistema de cofinanciamiento. Para la tramitación de derechos superficiales podría entenderse una demora por las revisiones más acuciosas que requiere este tipo de aguas, pero en el caso de los pozos profundos, donde no hay mayor dificultad administrativa, no se justifican demoras que superan el año de tramitación', recalca Bruno Rubilar.

Más recursos piden los agricultores de Los Lagos

'En la región existe una gran demanda por este incentivo al riego, sin que a la fecha existan incrementos presupuestarios. Ello se traduce en un alto porcentaje de demanda insatisfecha', señala José Antonio Alcázar, secretario general de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO.

La CNR destaca que en el último año ha orientado su trabajo hacia la pequeña agricultura. En 2018, más de $13.000 millones en bonificaciones beneficiaron a usuarios de Indap y más del 80% de los recursos fueron para usuarios definidos por la CNR como pequeña agricultura. Al tiempo que continuan el proceso de simplificación de los procesos de concurso y en disminuir la burocracia. De hecho, se está reformulando el Programa de Pequeña Agricultura, flexibilizando los requisitos de postulación y también mejorando aspectos de trabajo en terreno.

Entre otros, la CNR evalúa la posibilidad de que se presenten proyectos estandarizados; es decir, 'paquetes de proyectos' para intervenir un territorio de una manera más integral. Por ejemplo, pequeños sistemas de riego con paneles fotovoltaicos.


Volver a la esencia


El programa de recuperación de suelos es otro de los puntales de la política agrícola, también bien evaluado por los agricultores, pero no exento de posible perfeccionamiento. Según Odepa, desde 2011 a 2018 el programa ha bonificado en promedio 8.439 planes de manejo para 39.805 hectáreas. Si en 2010 se entregaron 8.809 millones de pesos con este fin en 2018 fueron $25.425 millones, para 127.465 hectáreas intervenidas. Las cifras muestran que 2013 es el año que muestra mayor inversión, con $29.655 millones.

'Ha tenido un gran impacto positivo en la agricultura y creemos que se debe mantener, pero debe volver a su esencia. Al principio se llamó de suelos degradados, y nació de un compromiso que se firmó en la época del acuerdo con el Mercosur, que tiene su sustento técnico esencialmente en los suelos trumaos —los de la zona sur—, que tienen características muy especiales: derivan de cenizas volcánicas, son muy jóvenes y tienen un comportamiento químico especial. Era para que ganaran competitividad, haciendo un programa de mejoramiento en base a fósforo y cal para enfrentar la acidez que tienen', señala Andreas Kobrich, secretario general de la SOFO Temuco.

Si bien ha tenido un impacto, todavía quedan muchos suelos en esa zona que requieren esta ayuda de fósforo y cal, terrenos especialmente ganaderos de praderas, de la precordillera a los que les viene muy bien la ayuda.

El problema que ven los agricultores sureños de La Araucanía al Sur es que con el pasar del tiempo ha tenido algunas modificaciones que han hecho que se amplíe a otras áreas.

'Primero se separó y una parte la atiende el SAG y otra el Indap y se le empezaron a agregar otros elementos. Ya no es para todo el mundo. Si usted es del mundo Indap se va por aquí y si es del mundo SAG, se va por este otro lado. Después se le agregaron otros elementos que ya superan nuestro ámbito, como labores de habilitación y rehabilitación de suelos que hace que los recursos se vayan un poco a otras zonas. El programa inicial buscaba su impacto con fósforo y cal para los suelos del sur de Chile, los suelos trumaos', reitera Kobrich.

Además, señala que este beneficio siempre ha sido una gran tentación hacer recortes y utilizarlos en emergencias o necesidades diferentes en los distintos gobiernos.

'El gran beneficiario aquí debe ser el suelo, pero desgraciadamente a veces las cosas se confunden, y el suelo termina siendo un RUT y abriendo otros intereses, a veces utilizando estos recursos con otro tipo de beneficiario', remarca.

Para Kobrich la eficiencia de uso siempre se puede mejorar, pero —reitera— siempre que contemple que el beneficiario es el suelo.

'El centro debe estar ahí. Entendemos que por accidente hay un RUT que ocupa ese suelo, y a veces sale que ya recibió el beneficio. Y puede que sí haya recibido, pero otros potreros no han recibido nunca. Y la respuesta es no. Así, nos empezamos a confundir', dice al tiempo que plantea que el beneficio está planteado como concurso. Eso, dice Kobrich, automáticamente es sinónimo de recursos limitados o acotados, lo que significa que de alguna forma se tiene que priorizar uno por sobre otro'.

Más autonomía para este beneficio piden los agricultores de Los Lagos.

'Este programa debe tener mayores espacios para que las regiones determinen en forma autónoma aspectos como: tipo de prácticas a utilizar, parámetros de muestreo o incentivo al uso de nutrientes, entre otros', plantea José Antonio Alcázar, de SAGO.

Acento en las pymes con promoción

El Fondo de Promoción de Exportaciones Silvoagropecuario, creado en 1995, ha entregado en los últimos siete años más de $25 mil millones, para más de 2.250 proyectos.


El fondo que tutela el Ministerio de Agricultura, pero que gestiona ProChile cofinancia proyectos del sector privado a nivel sectorial y empresarial, así como, la red de Agregados Agrícolas, la implementación de pabellones país en las principales ferias internacionales, el desarrollo de marcas sectoriales, ruedas de negocios en Chile y en el exterior, inteligencia de mercados, capacitaciones para el desarrollo exportador, entre otras actividades.

En 2018 se distribuyeron $3.534 millones en 234 proyectos en todas las regiones, y este año fueron 282 iniciativas, con 7% más de recursos.

El fondo está en análisis para mejorar su impacto y resultados. De hecho, se licitó un estudio de impacto entre los años 2014 a 2018.

En el sector agropecuario la crítica principal que se escucha es que beneficia a los grandes exportadores de frutas y no a otros sectores o a pequeños.

'ProChile siempre es muy activa y está constantemente sacando concursos. Es un proyecto interesante, pero atiende muy focalizado. Siempre en la zona central, por decirlo de alguna forma, y son los mismos los que logran esto beneficios. Es lo único que se podría decir. Los mismos rubros, las mismas instituciones, tal vez se ha concentrado mucho en la fruta. Uno se pregunta cuándo algún otro', dice Andreas Kobrich, de SOFO.

Plantea que tal vez se podría solucionar con más concursos regionales.

'No es así. Siguiendo los lineamientos gubernamentales, la convocatoria para el próximo año busca beneficiar a más empresas, especialmente a pymes exportadoras. Prueba de ello es que el aporte público en los proyectos empresariales es mayor cuando se trata de empresas pequeñas y menor cuando se trata de empresas grandes. Por ejemplo, para los proyectos a ejecutarse el año 2020, se entregará un cofinanciamiento público de hasta 65% para las microempresas, hasta 60% para las pequeñas empresas, hasta 55% para empresas medianas y a las grandes empresas se entregará un cofinanciamiento público máximo de 45%, considerando en todos los casos, un aporte público máximo de $20 millones. Por su parte, han sido beneficiados por el fondo sectores vinculados a micro, pequeñas y medianas empresas; por ejemplo, sector apícola, vinos de nicho, semillas, flores y bulbos, entre otros', señala el director general de ProChile, Jorge O'Ryan.

Desde Osorno, José Antonio Alcázar de la SAGO plantea que en el caso de los productores primarios, no se observan líneas que apunten a la exportación; por ejemplo, de animales vivos —reproductores—, de alta genética.

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Fuente: Revista del Campo | El Mercurio

 

 

 

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