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Leche "grass fed" Chile: amigable con el medio ambiente

En septiembre de 2019, el Senado aprobó por unanimidad el informe de la Comisión Mixta sobre el nuevo etiquetado de la leche, el que prohíbe rotular como leches naturales las que son reconstituidas o recombinadas.

El espíritu de esta iniciativa busca entregar al consumidor más detalles, para que pueda distinguir entre cuatro tipos de leche –cruda, natural, reconstituida y combinada– y así realizar una mejor elección a la hora de comparar distintos productos.

Actualmente, la tendencia es que las personas cuenten con más información acerca de los productos que consumen, como por ejemplo, conocer cuáles son sus componentes nutricionales, trazabilidad, origen, si es sano o amigable con el medio ambiente; requisitos que pueden incluso influir en la decisión de compra.

Si bien, tanto la leche reconstituida como la natural no deberían presentar mayores diferencias en cuanto a las propiedades nutricionales, hoy en día los consumidores prefieren lo natural y privilegian el consumo de productos nacionales.

Por otra parte, el producto primario puede obtenerse mediante distintos modelos productivos que pueden incidir en la calidad final, especialmente cuando estos influyen en la alimentación de la vaca.

En este sentido, existe una particularidad que podrían tener algunos lácteos y que los harían aún más apetecidos por las personas. Y aunque en Chile no es todavía una denominación muy popular se relaciona con la manera en que la leche ha sido producida. Se trata del “grass fed” o elaborada con leche de vacas alimentadas mayoritariamente de pasto. Este producto tiene un gran valor agregado, ya que no sólo es generado bajo el sistema de pastoreo, de por sí sustentable, sino que también se caracteriza por su gran calidad. Es más, la alimentación en base a praderas puede aumentar el potencial nutricional de la leche, haciéndola más rica en omega-3, vitamina E, betacaroteno y ácido linoleico conjugado.

“El pastoreo es un sistema técnicamente bastante complejo. Pero, en términos simples, consiste en aprovechar las ventajas climáticas que tiene el sur de Chile para manejar el crecimiento y corte del pasto en el momento preciso por parte de nuestras vacas, maximizando así su crecimiento y aporte nutricional. De esa manera, generamos leche a bajo costo y 100% sostenible”, detalla Cristián Swett, gerente general de la empresa.

Añade que “mientras más pasto tenemos, más compensamos el dióxido de carbono (CO2) y los gases de efecto invernadero que emiten las vacas. Por otra parte, no dejamos más residuos que la leche, y el excremento de la vaca se usa de abono”.

Prometedor futuro

Hay un gran futuro para la producción de leche a partir del pastoreo, no sólo porque es más barata, sino y sobre todo, porque será cada vez más demandada por aquellos consumidores que buscan alimentos más naturales y amigables con el entorno, y que están dispuestos a pagar un precio mayor por ellos.

La preferencia en el consumidor por productos grassfed ha aumentado continuamente a través de los años, por mayor consciencia en cuanto a la salud y demanda por productos de más alta calidad.

En síntesis, el interés cada vez mayor del impacto ambiental que las prácticas agrícolas tienen sobre el ecosistema, y la creciente preocupación por la calidad de los alimentos y el bienestar animal, continuarán siendo determinantes para aumentar el desarrollo de productos grass fed.

“Chile cumple con grandes requisitos básicos para la obtención de estos productos, ya que por razones geográficas y climáticas no se puede producir en cualquier parte del mundo. Esto representa una enorme oportunidad y ventaja comparativa para la industria y una excelente posibilidad de que los consumidores puedan optar a productos de gran calidad y con el orgulloso sello Hecho en Chile”, concluye Swett.

Fuente: https://www.elmostrador.cl/

 

 

 

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