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4 razones científicas del por qué beber leche siendo adulto

A pesar de que la leche –sobre todo la de vaca– es un alimento que se consume en grandes cantidades en muchos países del mundo, cuenta con bastantes detractores que esgrimen en contra de su consumo numerosos argumentos. Tanto es así que hay quienes consideran que no es ni un producto adecuado para las personas adultas, ni siquiera, en algunos casos, para los seres humanos en general.

Pero a pesar de tener enemigos, la ciencia sí ha sido capaz de demostrar que la leche de vaca cuenta con al menos varios aspectos que son beneficiosos para la salud de las personas, tanto para los más pequeños como para los adultos. A continuación veremos cuatro aspectos que respaldan científicamente a la leche como alimento para la edad adulta.

¡Está llena de nutrientes!

La leche es una excelente fuente de vitaminas y minerales, incluidos los nutrientes de interés, que en muchas poblaciones se consumen poco en la dieta diaria. Proporciona potasio, B12, calcio y vitamina D, elementos, todos ellos, muy necesarios. Además, es también una buena fuente de vitamina A, magnesio, zinc y tiamina.

Asimismo, la leche es una excelente fuente de proteínas y contiene cientos de diferentes ácidos grasos, incluidos el ácido linoleico conjugado y los omega-3. El ácido linoleico conjugado y los ácidos grasos omega-3 están relacionados con beneficios para la salud tales como un menor riesgo de diabetes y enfermedades del corazón.

¡Es una fuente de proteínas!

Una sola taza de leche contiene 8 gramos de proteína. Además, contiene los nueve aminoácidos esenciales necesarios para que su cuerpo funcione a un nivel óptimo. En la leche se encuentran dos tipos principales de proteínas, la caseína y la proteína de suero. Ambas se consideran proteínas de alta calidad.

Son varios los estudios que han revelado que beber leche se asocia con un menor riesgo de pérdida muscular relacionada con la edad. De hecho, el mayor consumo de leche y productos lácteos se ha relacionado con una mayor masa muscular de todo el cuerpo y un mejor rendimiento físico en los adultos mayores.

Además, es una alternativa natural a las bebidas de proteínas altamente procesadas comercializadas para la recuperación tras los entrenamientos.

¡Beneficia la salud ósea!

Beber leche se ha asociado durante mucho tiempo con huesos sanos.

Esto se debe a su poderosa combinación de nutrientes, que incluyen calcio, fósforo, potasio, proteínas y vitamina K2. Todos estos nutrientes son esenciales para mantener huesos fuertes y saludables.

Incorporar leche y productos lácteos a la dieta puede prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis y la fractura de huesos, especialmente en el caso de las mujeres.

¡Ayuda a prevenir el aumento de peso!

Varios estudios han relacionado la ingesta de leche con un menor riesgo de obesidad. Aunque pueda resultar sorprendente, este beneficio solo se ha asociado con la leche entera.

La leche contiene una variedad de componentes que pueden contribuir a la pérdida de peso y a prevenir el aumento de peso. Por ejemplo, su alto contenido de proteínas ayuda a sentirse saciado durante más tiempo, lo que puede evitar comer en exceso.

Además, el ácido linoleico conjugado en la leche y los altos niveles de calcio promueven la descomposición de la grasa y la inhibición de la producción de grasa.

Fuente: https://www.elnacional.cat/

 

 

 

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