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Alimentación segura en tiempos de covid-19

Desde que el Gobierno informó la situación que deberíamos enfrentar por la pandemia, nuestro sector productor de alimentos coordinó su trabajo para asegurar el suministro durante las cuarentenas. Esto involucró a los productores primarios, la industria procesadora y logística y los distribuidores, entre otros eslabones fundamentales de la cadena.

En la cadena láctea, el objetivo fue transmitir a los productores, fábricas y trabajadores del sector la gravedad de la situación y las medidas necesarias para, en lo posible, evitar o al menos bajar los contagios en los procesos críticos para los distintos sectores. A solicitud de la autoridad, se generaron protocolos que mostraban los procedimientos y prácticas a realizar, y que debían cumplirse obligatoriamente al interior de cada unidad productiva, si se quería seguir operando.

El nivel de la emergencia obligó a acelerar los tiempos de acción y decisión. Y asumimos el desafío. Desde la declaración de Estado de Catástrofe, en apenas 72 horas, FEDELECHE, en conjunto con empresas elaboradoras de lácteos, realizaron el primer protocolo general, y apenas dos días después, se entregaron las instrucciones para iniciar las capacitaciones a los trabajadores.

Para quienes colaboramos en el sector alimentario, no nos causa sorpresa la celeridad de las medidas, porque entendemos que estos sectores económicos basan su trabajo con seres vivos, por lo que la interrupción de las tareas de sus empresas pone en riesgo la vida de los mismos animales y plantas, y la sostenibilidad de éstas, con un tiempo indeterminado de recuperación. La ordeña de vacas lecheras debe realizarse dos veces al día. Y la falla en este proceso se puede traducir en enfermedades que en pocos días significarían la muerte de los ejemplares. Además de la pérdida inmediata de la producción, la recuperación de los animales productivos tomaría varios años, con evidentes consecuencias.

A lo anterior debe agregarse que la aparición de casos covid-19 en lecherías sería especialmente compleja dado el bajo número de colaboradores del rubro, el que bordea los tres trabajadores promedio por empresa en la región, por lo que la posibilidad de reemplazos es muy baja. La necesidad de mantener alejado el virus de los centros de producción y elaboración de alimentos es fundamental desde la seguridad alimentaria del país; algo que la autoridad ha entendido trabajando con nuestro sector productivo, difundiendo campañas de concientización sobre el problema.

Por Eduardo Schwerter y Rodrigo Mardones, presidente de Fedeleche y gerente de Agrollanquihue.

 

Fuente: El Llanquihue

 

 

 

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