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Cae la demanda y abastecimiento sigue estable

Los lácteos muestran precios nunca vistos para la leche de invierno. La producción de carnes sigue en pie, con menor producción y deudas de parte de sus clientes. Los semilleros han logrado mantener sus exportaciones, pese a la escasez de transporte aéreo. El sector frutícola avanza con menores envíos que en 2019 y el riesgo de ver inversiones postergadas. Los hortaliceros se muestran como la primera línea del agro y prometen un abastecimiento normal, al igual que los cereales y legumbres.

Estos rubros son responsables de que los chilenos sigan estando abastecidos de alimentos. A dos meses de la llegada del coronavirus al país, con buena parte de las cosechas finalizadas, los agricultores se perfilan como otros héroes de esta pandemia.

Desde inicios de la crisis sanitaria, tener la cadena de alimentos operativa 'desde el campo a la mesa' ha sido clave en todos los países, en un trabajo conjunto entre productores, transportistas, comerciantes, ferias y supermercados. El gran riesgo hoy es no contar con suficientes personas sanas para trabajar y que, por problemas de comercialización o logística, no se siga cultivando.

El flete es otro riesgo y la mayor debilidad para el agro exportador, si hay problemas con los barcos o el transporte aéreo.

Si bien no hay duda de que se viene un año muy difícil —algunos afirman que es la temporada más compleja en varias décadas—, el agricultor chileno, en general, podría sortear la crisis. Se esperan bajas de entre de 20% a 25% en los precios de los productos que Chile exporta, pero eso se vería compensado con el alto valor del dólar, que se podría mantener en el rango de $800, según proyectan economistas consultados.

Riesgos internos

Tras el cierre de hoteles, restaurantes y casinos, en el mercado interno, el mayor riesgo está en sectores como las hortalizas, ya que se podría contraer la demanda. 'Van a pasar varios meses y ahí hay una tremenda dificultad de no colocar bien esos productos', señala Gustavo Rojas, asesor del Ministerio de Agricultura.

En cuanto a los precios a consumidor, la directora de Odepa, María Emilia Undurraga, dice que en general no hay fundamentos para que suban, salvo en casos puntuales.

Mientras avanza la búsqueda de una vacuna, faltan varios meses para que la emergencia se calme.'Tenemos por delante desafíos que van a durar de aquí a mayo y junio del próximo año. Mientras tanto, mucha gente va a sufrir', advierte Rojas.

 

 Abastecimiento interno asegurado

 Desde el comienzo de la crisis sanitaria, el Ministerio de Agricultura conformó un Comité de Abastecimiento para monitorear la disponibilidad de distintos alimentos y sus precios, y asegurar el acceso a ellos.

En base a los análisis que han realizado, la directora de Odepa, María Emilia Undurraga, afirma que habrá alimentos disponibles en los próximos meses y que no deberían experimentar grandes variaciones de precios, especialmente en el caso de las frutas y verduras.

'El precio de las principales frutas y verduras se proyecta bastante estable. En algunos casos puntuales, como las legumbres, puede haber algunas alzas, porque ha habido una menor producción producto de la sequía y, de alguna forma, han sustituido el consumo de carne', explica.

En productos como las papas, por el contrario, con más del 75% de avance en la cosecha a nivel nacional, asegura que el precio podría mantenerse o bajar, ya que hubo mejores rendimientos que el año pasado.

La disponibilidad y precio del trigo es otro producto que ha causado preocupación entre los consumidores, porque como insumo representa en torno al 80% del costo del pan, y un porcentaje importante se importa desde Argentina, Estados Unidos y Canadá.

'Hemos visto una baja aproximada de 6% en el precio internacional del trigo en las últimas semanas, con stocks internacionales muy altos, por lo que no hay ninguna condición internacional para que los precios suban, salvo algún aumento puntual como efecto del tipo de cambio, pero no alzas significativas', asegura la directora de Odepa, María Emilia Undurraga, y detalla que la producción de la temporada 2019-2020 fue cerca de15% más baja que la anterior.

 

Riesgo de menor consumo en carnes

'Las plantas están intentando alcanzar una mayor normalidad, manteniendo las medidas de protección', dice Alejandro Anwandter, presidente de Faenacar, para describir la situación de su gremio, que debió operar con producción parcial, cierre de secciones y paralización por algunos días.

Pese a eso, considera que el abastecimiento es normal en cuanto a la oferta. El mayor impacto sufrido es financiero-comercial. 'Muchos clientes han visto disminuidos o reducidos a cero sus ingresos, en especial en hoteles, restaurantes y casinos —el 30% de las ventas—, lo que ha impulsado renegociaciones y planes de pago', cuenta el directivo.

En Faenacar esperan un gran impacto de la pandemia, pero acotado en el tiempo, para luego entrar en una rápida recuperación. Un menor consumo que podría llegar al 40%, producto de la recesión en curso.

Para la carne bovina se esperaba un crecimiento significativo de las exportaciones. De hecho, en los dos primeros meses del año los envíos se han incrementado más de 90% en volumen y en 127% en valor.

El cierre de año se ve difícil de proyectar, ya que dependerá de la contingencia, aunque China está recuperando su fuerza y está prácticamente normalizada su demanda, al igual que para los envíos de carnes blancas.

En esa industria, el impacto se ha notado en una baja en el consumo que por ahora no pueden cuantificar, principalmente porque hoteles y restaurantes siguen cerrados. 'Ahí hay un porcentaje que no se está abasteciendo y no todo se reemplaza', señala Juan Carlos Domínguez, presidente de ChileCarnes, y añade que la demanda internacional sigue firme incluso en mercados cuarentenados, como Europa y Estados Unidos.

La proyección en marzo era producir alrededor de 2% más que en 2019, pero si se sigue afectando el consumo, probablemente las empresas producirán un poco menos.

 

 

Leche con amenazas, pero precios récord

La caída de los precios externos y el impacto en la demanda por la crisis económica nubla el buen panorama del sector lechero. Tanto, que comparado con la debacle que viven en otras zonas del mundo, el precio a productor es el más alto y supera en muchos casos los $300 por litro.

Eso se da porque en el mercado interno sigue la fuerte competencia por leche, que llevó a las empresas a elevar sus pautas de pago al menos dos veces entre enero y abril.

La gran movilidad de productores 'demuestra que hay un mercado competitivo y disputado, que queda claro con el caso de Prolesur que en el primer trimestre subió su recepción en 24%, según el último informe lácteo de Odepa', señala un analista.

La competencia por leche que se vive en el mercado tiene que ver con que Chile todavía es deficitario en leche cruda y donde un muy alto porcentaje de los productos se fabrican a partir de leche cruda.

De hecho, salvo Nestle y Watts, que venden leche en polvo al consumidor, las demás compañías casi no fabrican leche en polvo como insumo para sus productos; por lo tanto, lo que se aprecia es un país necesitado de leche cruda, lo que hace que los cambios en los precios internacionales no afecten tan directamente, pero sí lo pueden hacer por las importaciones como el queso.

Prácticamente, la cadena láctea no ha sufrido con el coronavirus. Todas las compañías han procesado normalmente la leche de sus productores y estos, en general, han podido seguir produciendo.

Así, el primer trimestre del año muestra un crecimiento de 3,5% en la producción nacional respecto del mismo período del año anterior, con 572,6 millones de litros.

Analistas adelantan que en el trimestre de abril, mayo y junio el alza podría superar el 10%, lo que no obedecería a una explosión productiva, sino a que la base de comparación de 2019 tuvo caídas también de dos dígitos, por la fuerte sequía en la zona sur.

Chile vive una realidad en el sector lácteo y los demás países otras, por estructuras de mercado, políticas agrícolas, etc. En Estados Unidos, por ejemplo, se están botando cerca de 12 millones de litros diarios de leche. En Lombardía, Italia, muchas plantas quebraron y tuvieron que botar todo.

De ahí que haya volatilidad en algunos commodities lácteos, como los quesos, lo cual puede presionar la competitividad de esta categoría en el mercado y alterar los actuales equilibrios de precios.

Si bien los lácteos son de primera necesidad, no se puede ignorar el efecto que puede llegar a tener la crisis económica que ya se está sintiendo y que, se anuncia, será muy fuerte. Eso podría afectar la demanda interna, ya que el sector no está exento de ser afectado. Y una baja significativa de la demanda podría acercar al mercado a un estado de autoabastecimiento, situación que era imprevisible hace solo tres meses.

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Fuente: Revista del Campo – El Mercurio 

 

 

 

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