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La Araucanía: Vocación como región productora de alimentos

El aporte de la actividad agrícola a la economía regional es relevante. Así lo confirma Humberto Salas Jara, académico de la Facultad de Administración y Negocios, de la Universidad Autónoma de Chile.

Salas explica que se trata de uno de los sectores más importantes por el peso relativo que tiene en la producción regional, así también en el nivel de empleo directo e indirecto y encadenamientos productivos que genera hacia otros sectores como el industrial, transporte y comercio.

Esto hace -recalca Salas- que se transforme en un sector dinamizador y uno de los motores de la economía regional. “La agricultura, ganadería, silvicultura y pesca según las fuentes oficiales en promedio durante los últimos diez años ha generado un 12% de la producción regional anual y un 22% del empleo, esto sin considerar la actividad y sustento que genera la agricultura familiar campesina a miles de familias en la región, que no siempre posee características formales”, sostiene.

El presidente de la Sociedad de Fomento Agrícola de La Araucanía (Sofo), Roberto Heisse, aclara más este escenario. El dirigente gremial enfatiza que al incorporar al aporte directo que realiza la agricultura a los servicios anexos o actividades directamente vinculadas, como transporte, insumos, recursos financieros, agroindustria y otros que la acompañan, el aporte aumenta hasta por sobre el 30% del PIB regional. “No hay dudas que la agricultura es el engranaje principal en la economía regional”, reafirma.

Coincidentemente -recalca Heisse- es también la actividad que más empleo directo genera estimándose en más de 90.000 los hombres y mujeres que trabajan en la actividad, lo que representa cerca del 12% de la oferta laboral en la región.

LOS RUBROS MÁS IMPORTANTES

La Araucanía es reconocida como la despensa de Chile. Esta región precisa el presidente de La Sofo produce y despacha al resto del país casi el 50% del trigo nacional. Igualmente, desde aquí se abastece al país con cerca del 70% de la avena, el 80% del raps y casi el 100% del lupino.

“La Araucanía tiene el suelo y el clima y los recursos humanos capaces de trabajar la tierra, pero falta aumentar la superficie de riego, disponer de capital de trabajo y condiciones de seguridad que entregue la confianza necesaria a los inversionistas para que pueda desarrollar sus proyectos”, refuerza Heisse.

Ricardo Senn, seremi de la región de La Araucanía, precisa que en el sector de cultivos anuales, la región representa el 37% de la superficie nacional. El trigo, avena y raps son los cultivos con mayor superficie a nivel nacional.

“Dentro de los cultivos anuales, en la temporada 2019/2020 se cultivaron aproximadamente 183.073 hás., de trigo, de estas, 82.333 há., se establecieron en región de La Araucanía, equivalente al 45 % de la superficie nacional”, dice.

Otros de los cultivos de relevancia dentro de este sector, son la avena y el raps que aportan el 53% y el 64% de la superficie nacional, respectivamente.

“Hay que destacar además que, si bien la superficie de lupino amargo a nivel nacional no es de relevancia, el 100% de la superficie se encuentra en la región, aclara.

La producción de papas también destaca en la región.

Respecto a la producción de carne bovina, durante marzo de 2020 el beneficio (número de animales que ingresa al proceso de sacrificio y faena para el consumo) en la región fue de 16.579 cabezas, presentando un aumento de 4,2% comparado con el mismo período del año anterior, influenciado principalmente por el mayor número de cabezas en la especie bovino, presentando un crecimiento de 7,8% respecto a igual período del año 2019, de acuerdo a cifras del INE del Boletín de Ferias y Mataderos.

“En total, las regiones de Los Lagos, Aysén y La Araucanía contribuyeron con el 59,1% del ganado bovino total rematado a nivel país”.

EL AUGE DE LA FRUTICULTURA

La región en estos últimos años ha incrementado fuertemente la superficie de frutales. “La Araucanía también lidera otros rubros de mayor valor y destinados para mercados extranjeros como arándanos, manzanas, cerezas grupo al que se ha comenzado a sumar el avellano europeo”, explica Roberto Heisse de la Sofo.

El seremi de Agricultura, Ricardo Senn, destaca el crecimiento de las hectáreas destinadas a la fruticultura. “Los resultados del catastro frutícola a nivel regional indican que la superficie frutícola al año 2019 alcanzó las 14.440 hectáreas, lo que representa un 37% de aumento en la superficie de frutales respecto a lo informado en el Catastro del año 2016, que registra 10.526 hectáreas”, aclara Senn.

En la región lidera el avellano europeo como la especie más cultivada, con 7.034 há., seguidas de manzano rojo con 2.845 há. y de arándano americano con 2.157 há., entre las tres especies representan el 83% de la superficie de frutales de la Región.

“Este crecimiento se ha dado por las condiciones benignas que presenta la región asociada al cambio climático y todas las otras condiciones favorables de suelo disponibles en la región. También es posible apreciar superficie de berries asociado fuertemente a la Agricultura Familiar Campesina, por requerir menor superficie para su producción”, precisa.

AGRICULTURA FAMILIAR CAMPESINA

La Agricultura Familiar Campesina es un segmento de importancia en el medio rural, de acuerdo a la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) el año 2017 casi el 70% se concentra entre las regiones de Libertador O’Higgins y Los Lagos, teniendo una mayor relevancia en las regiones de Biobío y La Araucanía.

“La AFC contribuye con una parte importante de la producción agrícola total, particularmente en productos hortícolas para consumo doméstico. En términos de rubros agroalimentarios, la AFC controla el 54% de la producción de hortalizas, más del 40% de cultivos anuales y flores y el 30% de las viñas viníferas”, recalca Ricardo Senn.

Agrega que en rubros pecuarios, es responsable del 94% de la producción caprina, un 76% de la producción de miel y un 54% de las existencias de bovinos.

Para la región -añade Senn-, Indap es el organismo de Ministerio de Agricultura que atiende a este sector, principalmente brindando asistencia técnica y financiera para lo cual dispone de personal y oficinas en todas las comunas agrícolas del país.

“Sus usuarios potenciales son quienes cumplen formalmente con la condición de ser pequeño productor agrícola (con superficie inferior a 12 hectáreas de riego básico), y de trabajadores cuyo ingreso provenga fundamentalmente de la actividad silvoagropecuaria”.

MIRANDO AL FUTURO

El aporte de Inia Carillanca en el desarrollo de este sector en la región ha sido fundamental. Durante sus 60 años de existencia ha generado nuevas variedades de trigo, triticale, avena, lupino, forrajeras, y se ha preocupado de la introducción de nuevas especies a los sistemas productivos, potenciando la transferencia tecnológica y ejecutando proyectos de investigación desarrollo que van en directo beneficio de nuestros agricultores en diferentes ámbitos del sector agropecuario.

“Hoy estamos fuertemente comprometidos con la visión del Ministerio de Agricultura y el Plan Impulso Araucanía al llevar adelante cinco importantes programas para la agricultura familiar, con el fuerte respaldo del Gobierno Regional por 2 mil millones de pesos. Programas con una mirada de territorio y articulación interinstitucional, de impacto productivo y social”, explica la directora regional de Inia Carillanca, Elizabeth Kehr Mellado

Kehr explica que estos proyectos están orientados a la incorporación de una nueva alternativa para aumentar la disponibilidad hídrica a productores de zonas de rezago de la región; fortalecimiento de competencias en gestión hídrica intrapredial para mejorar la productividad y calidad de los cultivos en los sistemas productivos del territorio asociado al canal Faja Maisan; aumento tecnológico de los sistemas productivos ovinos; mejoramiento de la competitividad del rubro hortícola y Generación de una alternativa económica competitiva basada en la producción y comercialización de murtilla.

A esto se suman otros tres programas con horizonte de ocho años, orientados al Desarrollo de Polos de Innovación Frutícola, Rescate patrimonial y puesta en valor de especies frutícolas con pertinencia cultural e Inserción competitiva de pequeños y medianos agricultores en los mercados agroindustriales y de exportación.

Fuente: Revista Campo Sureño

 

 

 

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