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¿Cómo hacer un ensilaje de praderas de buena calidad?

A inicios de primavera, con el incremento de las temperaturas, comienza a aumentar la tasa de crecimiento de las praderas, hasta llegar a un punto en que se produce un excedente en la producción de forrajes. Se debe planificar como manejar ese excedente para conservarlo de la forma más eficiente, de manera de obtener un buen volumen de forraje y de la mejor calidad posible. Recordar que el forraje conservado puede llegar a ser el 50% de la ración alimenticia para el ganado, en el período de otoño e invierno.

 

Tipos de praderas

Un ensilaje nunca tendrá mejor calidad que el material que lo origina, por lo tanto, la primera medida es tener praderas de buena calidad. Praderas con buena fertilización y manejo, idealmente compuestas por ballicas, dado sus altos niveles de carbohidratos solubles, fundamentales para obtener una buena fermentación y alto contenido de proteína y energía metabolizable, serán ideales para lograr un buen ensilaje. Dentro de las ballicas, destacan por sus buenas cualidades, las anuales, bianuales e híbridas.

 

Manejo de rezagos

Una de las formas de decidir que potrero se debe rezagar para confeccionar ensilajes, es en base al desarrollo fenológico de las plantas. Aquellos potreros en qué se ha pasado el momento óptimo para pastoreo con los animales, o sea, tiene más de 2.600 kg ms/ha o 20 cm de altura, es una pradera que se debería rezagar para ensilaje. La otra alternativa es rezagar a mediados de septiembre para el sur de Chile y cosechar este forraje transcurridos unos 45-50 días, es decir, la última semana de octubre o primera semana de noviembre, o mejor aún, decidir este momento en base al estado fenológico de las gramíneas.

El momento ideal de corte para un ensilaje, se produce entre el estado de bota e inicio de espigadura, en ese momento la pradera presenta una excelente relación entre cantidad de forraje acumulado y nivel de proteína y energía metabolizable en la planta.

Se recomienda que un potrero no se mantenga rezagado por más de 50 a 60 días, ni tampoco rezagarlo año tras año, ya que estas prácticas afectan su rendimiento, calidad y persistencia.

Un buen manejo de los rezagos evitará dañar las praderas, logrará un rebrote más rápido para un pastoreo posterior, permitirá un forraje con menos material muerto. Al mismo tiempo evitará excesivo sombreamiento al trébol blanco, lo que permitirá mantener el peso y largo de los estolones, similar a lo que ocurre en una pradera que se pastorea frecuentemente.

 

Confección del silo

Es frecuente que, al momento óptimo de corte, el forraje tenga un alto contenido de humedad. En ese caso se debe privilegiar uso de maquinaria con acondicionador y tener un período de premarchitamiento en el potrero hasta lograr que el forraje alcance un 20% de materia seca, idealmente cercano al 25%. Con esa materia seca se logrará una buena fermentación, menores perdidas de nutrientes por efluentes, menor contaminación y un mayor consumo por parte del animal.

El proceso de llenado del silo debe ser rápido e ininterrumpido, lo cual se logra con buena planificación en cuanto a maquinarias y equipos, con silos no excesivamente grandes que demoran mucho su llenado y procurando realizarlo con condiciones climáticas adecuadas, que no generen interrupciones. Uno de los aspectos más importantes es realizar una buena compactación del silo, para minimizar los espacios con oxigeno y de esta manera privilegiar una fermentación anaeróbica.

El sellado con plástico se debe hacer evitando dejar bolsas de aire, con un buen traslape del plástico y con un buen tapado con tierra y una adecuada cantidad de neumáticos, para evitar que las condiciones climáticas del invierno produzcan roturas, que generarán pérdidas por presencia de hongos.

 

Silos tipo bolos

Los bolos son una excelente alternativa y poseen muchas ventajas, pero debido a su mayor costo se recomienda usarlo para ensilar praderas de muy buena calidad y en donde se realiza un buen manejo de rezagos y fecha óptima de corte. Si se cosecha a fines de octubre o principios de noviembre para la zona sur de Chile o entre el estado de bota e inicio de espigadura, se pueden obtener ensilajes con sobre un 16% de proteína y más de 2,65 Mega calorías de Energía Metabolizable.

Entre sus ventajas están la velocidad de trabajo, pudiéndose hacer varias hectáreas diariamente, por lo tanto, una óptima velocidad de llenado, compactación y sellado. Es posible su transporte tanto dentro del predio, como la comercialización a otros predios, lo que además permite dejarlos en los potreros que serán utilizados posteriormente para su consumo. Finalmente, permite abrir solo los bolos necesarios diariamente, evitando daños y pérdidas por hongos.

 

Por: Alfredo Torres, Ingeniero Agrónomo, M. Sc., Investigador en Praderas y Forrajes, INIA – Remehue

 

Fuente: http://www.camposureno.cl/

 

 

 

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