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Pautas para medir riesgos en periodo de transición

Una de las claves para tener vacas frescas saludables que produzcan leche es el manejo adecuado durante el periodo de transición. Para ello, la Universidad de Wisconsin-Madison desarrolló una lista de 5 referencias para evaluar los riesgos de estos semovientes en esta etapa.

 Desarrollada por la Facultad de Medicina Veterinaria, la Evaluación de Riesgos de las Vacas en Transición (TCRA por sus siglas en inglés) ofrece algunos parámetros para identificar posibles cuellos de botella que podrían afectar la salud y la productividad de las vacas frescas.

 El primero es el espacio por vaca, donde argumenta que la cantidad de espacio que disponen los animales es esencial y puede afectar positiva o negativamente el riesgo de enfermedad.

 Este aspecto se refiere a los sistemas estabulados, donde las vacas no tienen la libertad que pueden disponer en un sistema de pastoreo, aunque bien podrían aplicarse a ambos. Así pues, se recomienda al menos 9 m2 del área de la cama y 80 cm para una vaca en comedero.

 El segundo es locomoción, específicamente enfocado en la salud de las pezuñas, que es fundamental para lograr una ingesta adecuada de materia seca. Menos del 10 % del rebaño debe tener una puntuación de locomoción de 3 o 4 en una escala de 4 puntos.

 Enseguida, el puntaje de condición corporal (BCS) debe estar entre 2,5 y 4,0, tratando de que el 90 % del hato esté dentro de este rango, pues si es más alto o más hay mayor predisposición a enfermedades.

 El cuarto parámetro es el número de movimientos que hace la vaca entre corrales (pen move). Al respecto, la universidad recomienda evaluar el total de movimientos que hay antes del parto y después del parto, para intentar reducir el número con apoyo del médico veterinario.

 En este mismo punto, la universidad se refiere al tiempo de encierro para monitorear las vacas frescas, el cual fijó en una hora o menos de tiempo de encierro, con el fin de brindar la más amplia libertad de movimiento a los semovientes.

 Finalmente, hay que tener en cuenta los periodos de seguimiento a las vacas frescas, pues durante los primeros 60 días de lactancia, las vacas pueden experimentar enfermedades como metritis y mastitis.

 Un periodo de monitoreo prolongado puede ayudar al animal a minimizar el riesgo de enfermedades y mejorar la productividad. Para ello, los ganaderos pueden rotar durante los primeros 60 días, con una meta inferior de 6%, como un indicador del éxito de su programa de transición.

 Finalmente, la universidad señaló que ajustar el manejo de sus vacas frescas y evaluar los factores de riesgo con TCRA puede brindarle a su lechería una ventaja competitiva para mejorar la productividad y la rentabilidad. 

 Con los datos de la TCRA, las lecherías pueden identificar oportunidades de ganancias, monitorear constantemente la salud del hato y evaluar las decisiones en la granja que pueden influir en los resultados de lactancia y salud.

Fuente: https://www.contextoganadero.com/

 

 

 

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