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La productora que avanza desde la genética y la nutrición

La productora lechera que dirige el predio Champulli, con más de un siglo en su familia, alcanza cerca de los 2 millones de litros anuales. Ha recibido un importante apoyo de sus hijos en el campo y ya sueña con su nieta como productora lechera.

En 1913 el abuelo materno de María Cecilia Carrère  Iroumé, Bernardo Iroumé adquirió el predio Champulli, ubicado entre Los Lagos y Panguipulli, un campo con bastante relieve, y que en invierno incluso tiene nieve. Allí desde sus primeros años de vida, la productora y médico veterinaria de la Universidad Austral de Chile, se vinculó al gusto por el trabajo al aire libre.

“Desde muy pequeña supe que quería ser veterinaria u ornitóloga, finalmente me decidí por lo primero”, señala la productora lechera que nació y se crió en Osorno y es madre de Paul,  René y Alex.

En la década de los 50 el campo fue heredado por su madre, quién con el apoyo de su padre como administrador, implementaron un sistema productivo que comprendía, lechería, crianza, engorda y algunos cultivos. En 1982 su padre falleció y su madre estaba en sus trámites de jubilación como docente del Liceo de Niñas, actual liceo Carmela Carvajal de Osorno, donde se desempeñaba como profesora de francés.

“Ella tomó las riendas del campo siempre con mucho tesón en una época muy mala para el sector y sin saber del negocio. En ese entonces, yo estaba en la universidad y me iba los fines de semana a trabajar con ella. La apoyé todo lo que pude en ese tiempo. Posteriormente me recibí como profesional y comencé a ejercer de forma independiente, pero cuando mis hijos nacieron, me fui quedando con lo que tenía más cerca y trabajando con mi madre. Cada vez el campo familiar requería más atención por lo que nos concentramos mi madre y yo, en los desafíos que nos planteaba el campo, y así sucedió hasta el 2008”, recuerda Carrère.

 

 

MARÍA CECILIA CARRÈRE IROUMÉ,
LA MÉDICO VETERINARIA QUE AVANZA DESDE LA GENÉTICA Y LA NUTRICIÓN PARA PROYECTARSE A FUTURO

 

En 2008 su madre, para entonces de 82 años, decide jubilarse como agricultora y “me propone arrendarme su campo y venderme sus vacas. Era una gran aventura, lo pensé, lo analicé y finalmente compré. Fue un proceso muy gradual de 2008 a la fecha, donde tuve que equilibrar de la mejor forma posible, mi naciente empresa propia, con mis deberes maternales”, señala.

En Champulli cuenta con 85 hectáreas para lechería, de un total de 300 has limpias que maneja y alcanza un total de 300 vacas masa, y alrededor de 400 vaquillas de reemplazo de la Raza Holstein e híbridas con Jersey con una producción de 1.800.000 litros anuales que es recepcionada por Watts.

En 2019 a María Cecilia le detectaron un cáncer de páncreas muy agresivo, que implicaba un tratamiento inmediato y extenso. Ante ello, su segundo hijo, René, pidió permiso por seis meses sin goce de sueldo para hacerse cargo de la lechería, mientras María Cecilia viajaba a Santiago para iniciar su tratamiento.

Tras este apoyo de un semestre, René se reintegró a su trabajo y un par de meses después, su hijo mayor Paul, llega en apoyo de su madre, también con un permiso de 6 meses, para instalarse y asumir la administración del predio. Hace solo unas semanas, Paul renuncia a su trabajo para quedarse de forma definitiva en el predio. Llegó junto a su esposa e hija.

“Estoy muy descansada en él y ha aprendido mucho. Su formación lo hace ser muy organizado. Estoy muy tranquila y feliz de estar con ellos en casa. Me consulta a diario y vamos analizando las grandes decisiones. Lo veo muy entusiasmado y con ánimo de hacer cosas nuevas, trabajando con los asesores”, explica María Cecilia Carrère.

 

Apoyo de sus hijos

 

CRECIMIENTO

Sobre su plan de desarrollo desde que se convirtió en productora independiente relata que era llegar a los 2 millones de litros anuales. “Partimos con la genética que había en el campo (vacas Holstein Friesian, grandes y muy productoras), pero quise buscar una vaca más funcional para las condiciones topográficas, eso nos llevó al hibridar con Jersey. Resultado de esta cruza, estamos obteniendo vacas de menor alzada, más livianas, por lo tanto menos problemáticas a la hora de caminar, que pisotean menos justamente porque son livianas, y con mejores producciones de sólidos. Contra todo pronóstico, estamos con vacas muy productoras, esperábamos tener una baja considerable en las producciones por vaca, pero vemos que podemos tener vacas de 7.000 o 7.500 litros híbridas". 

El trabajo en establecimiento de praderas debe ir a la par con el desarrollo genético, buscando variedades de ballicas que soporten la presión de pastoreo, tengan una buena producción de Materia Seca por hectárea para así poder alcanzar un sistema sencillo y eficiente.” comenta María Cecilia.

“Creo que este año vamos a llegar a un 40% de rebaño de las primeras híbridas de americano con Jersey y estamos muy contentos porque hemos avanzado fuerte en sólidos. Cuando llegas a una meta en producción, dices ahora quiero otro desafío. Genética y nutrición han sido el ancla”, comenta.

“La leche es el subproducto de un trabajo de reproducción. Si la vaca no pare, no produce leche. Ello nos lleva a trabajar también con ahínco en la reproducción de las vacas y vaquillas de reemplazo. Es un tema complejo en toda lechería. Queremos equilibrar las temporadas de partos de otoño y primavera. Tenemos 40% en otoño y 60 en primavera y me gustaría que fuera 50 y 50, así que el desafío reproductivo es alto. Si logramos un buen resultado reproductivo, el próximo año podemos estar llegando y también superando los dos millones de litros. 

Otro desafío es criar hembras para la venta, vaquillas de reemplazo para poder potenciar el área de crianza, que está en una escala que aún puede crecer”, señala.

Uno de los aspectos que complica en algunos periodos a la productora es el riego, ya que no dispone de un sistema, por lo que los veranos son complejos, reconoce. “Tengo que estar sujeta al clima por ahora”, explica.

 

 

PROYECTO

Uno de los proyectos para este año que busca implementar la productora es una sala de ordeño nueva, “la actual ya cumplió con creces. Queremos que sea cómoda, sencilla y que permita un flujo más expedito. Actualmente tenemos una sala de 11 unidades y queremos contar con una de 20 unidades. La sala actual está bien implementada en términos de equipos, pero en infraestructura necesitamos modernizarnos para acortar los tiempos de ordeña y hacer un flujo más expedito”, señaló.

En el desarrollo y en los planes de crecimiento, un rol fundamental lo cumplen los trabajadores del predio, “Tenemos una carga histórica muy importante, por eso cuido mucho a mi personal. Los abuelos de quienes trabajan hoy, trabajaron con mi abuelo y sus padres con mi padre. No tengo una alta rotación. Es bonito trabajar con personas que han permanecido por generaciones. Vamos creciendo juntos y envejeciendo”, explica María Cecilia.

La profesional explica que igualmente una de las preocupaciones es la restauración de bosque nativo en el predio. “Antaño, los predios se limpiaban a fuego, por lo que se quemaron áreas que no tenían necesidad de ser deforestadas, por lo que históricamente hemos impulsado la protección de las cuencas de aguas. Ha sido un trabajo muy largo y bonito. También nos vamos centrando en las áreas en las que podemos tener respuestas productivas en términos de alimentación, así, aquellas áreas que no nos reportan beneficios a pesar de los esfuerzos de establecimiento de praderas, las vamos devolviendo a la naturaleza”, comentó.

María Cecilia busca crecer de forma sostenible, tal como lo ha hecho hasta ahora y actualmente con el apoyo directo de uno de sus hijos, “tenemos a la cuarta generación en acción en el predio, y en el futuro queremos alcanzar la quinta generación que mantenga el sello de Champulli…sería muy lindo".

 

Su nieta es la próxima generación para champulli

 

Fuente: https://www.diariolechero.cl/

 

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