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Leche y Salud: Cinco razones para incluir el queso en nuestra dieta

 

 

 

 

 

 

 

 

  • El queso es rico en vitaminas A y D
  • Contiene proteínas de alto valor biológico
  • Tiene grasas de origen animal, por lo que se recomienda un uso moderado

 

Dentro de los lácteos, el queso es la principal fuente de calcio. También aporta proteínas de alto valor biológico y vitaminas. Los hay bajos en grasas y sal o sin lactosa, para que todo el mundo encuentre el suyo.

España es uno de los países en donde la población tiene más carencias de vitamina D, algo que resulta paradójico en un país con tanto sol como el nuestro, ya que el astro rey ayuda a fijarla.

El consumo de lácteos, un grupo de alimentos que destacan por su gran aporte de la citada vitamina, es una buena forma de revertir la situación. Y si hay un lácteo que sobresale por su versatilidad culinaria, su variedad y su aceptación, ese es, sin duda, el queso.

La organización interprofesional láctea Inlac recuerda que "si bien existen muchos bulos y teorías acientíficas que desaconsejan el consumo regular de quesos, el consenso científico ofrece todo un amplio abanico de evidencias para no dar la espalda a este producto", que se elabora en las 17 comunidades autónomas españolas, ya sea con leche de vaca, oveja, cabra o mezcla de las anteriores.

La interprofesional láctea expone al menos cinco razones por las que todos, independientemente de nuestra edad, deberíamos contar con el queso en nuestras opciones a la hora alimentarnos.

 

Dieta equilibrada

La primera de ellas es que los quesos son ideales para incluir en todas las dietas y son perfectos en el marco de una dieta variada y equilibrada. Su combinación o maridaje perfecto con frutas como las uvas, los frutos secos o las frutas deshidratadas, aportan, asimismo, beneficios añadidos.

 

Proteínas de alto valor

En segundo lugar, refieren en Inlac, el queso contiene proteínas de alto valor biológico y la cantidad de proteínas que aporta es incluso superior a las de la materia prima de la que proviene: la leche. Los expertos de su comité científico recuerdan también "que el calcio es uno de los minerales más importantes para el cuerpo humano, y precisamente el queso es uno de los alimentos con mayor concentración.

Este mineral ayuda a formar y mantener los dientes y huesos sanos, pero también es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular".

El calcio, añaden las mismas fuentes, "ayuda a que la sangre circule a través de los vasos sanguíneos y a liberar hormonas y enzimas que influyen en casi todas las funciones del organismo. Una porción de 100 gramos de queso equivale al requerimiento diario de una persona adulta. El queso debe estar presente en la dieta de los niños y adultos junto a otros lácteos, como la leche o el yogur, por sus aportes nutricionales".

 

Vitaminas A y D

En tercer lugar, en Inlac inciden en que el queso es una importante fuente de vitaminas de primera magnitud, puesto que es un alimento rico en vitaminas A y D, las cuales ayudan al cuerpo a absorber el calcio.

La ingesta de calcio es fundamental para elevar los niveles de vitamina D, cuya carencia, según la web Saber Vivir, la padece en España el 40% de la población adulta y un 80% de los mayores de 65 años.

 

Vitaminas del grupo B

La interprofesional láctea apunta también a que el queso es rico en vitaminas del grupo B, entre las que destaca la B12, la B9 (ácido fólico), la B1 (tiamina) o la B2 (riboflavina).

 

Versátil e innovador

Otra de las bondades del queso es que se trata de un producto innovador y con diferentes opciones en función de las necesidades de cada consumidor. Es cierto, reconocen en Inlac, que las grasas que contiene el queso son de origen animal y que los expertos recomiendan un consumo moderado, "si bien existe una amplia variedad en el mercado destinada a cada grupo de consumidores, sin olvidar los productos bajos en grasa y sal o sin lactosa. No hay excusas, gracias a la innovación, para no disfrutar de uno de nuestros productos estrella de la dieta mediterránea", alegan en la interprofesional.

En Inlac ponen de relieve el hecho de que "de acuerdo con el consenso de la mayoría de guías nutricionales de ámbito nacional e internacional, una dieta equilibrada debe incluir entre dos y tres raciones de lácteos al día en niños y adultos; y entre tres y cuatro en colectivos con necesidades adicionales, como la adolescencia, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ancianos o deportistas".

Una ración de leche equivaldría a 200-250 mililitros (una taza o vaso), mientras que la ración de yogur consistiría en 250 gramos (dos yogures). Respecto a los quesos, la porción de semicurado o curado recomendada ronda los 30 gramos, y, la de queso fresco, en torno a 60.

 

Consumo modesto

El queso forma parte de la cesta de la compra de nueve de cada diez hogares españoles, que toman alrededor de 7,78 kilos de media al año. Es decir, 360 millones de kilos de queso con un valor añadido cercano a los 2.694 millones de euros. Nuestro país ocupa la trigésimo séptima posición mundial en consumo. No obstante, entre agosto de 2019 y julio de 2020, es decir, en plena pandemia por coronavirus, su consumo creció un 11,3%.

El dato menos positivo, lamentan en Inlac, "es la desproporcionada presencia de quesos de importación en nuestro lineales". Para evitarlo, la interprofesional láctea puso en marcha a finales del año pasado una iniciativa destinada a potenciar el consumo de queso español, así como a vincular diferentes tipos de queso a distintos momentos de consumo durante el día. Una iniciativa para lo que contó con el apoyo de cadenas como Carrefour, Ahorramás o Eroski.

Fuente: https://www.eleconomista.es/

 

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