Consejos sobre el cuidado de las praderas en tiempos lluviosos

La investigadora de INIA Carillanca, Dra. Paulina Etcheverría entrega algunos consejos cobre el cuidado de la pradera en tiempos lluviosos.

Una de las consecuencias del cambio climático es la disminución de las precipitaciones en primavera-verano, pero un aumento de eventos con abundante precipitación y muy concentrados en otras épocas del año, generando saturación del suelo, aumento de caudales de cursos de agua y anegamiento o inundaciones. Las praderas y cultivos forrajeros no son inmunes a estos fenómenos climáticos y al anegamiento, por lo que es importante saber cómo manejarlas ante un exceso de humedad, a objeto de reducir el daño o efecto negativo producido por el mismo exceso de agua o por el manejo de los animales.

Explica que los daños causados por el pisoteo de animales sobre una pradera, saturada de agua, varían de acuerdo a las propiedades del suelo, así como por la intensidad y duración del pastoreo.  Cuando la pradera está saturada de agua, el pisoteo de los animales rompe la cubierta vegetal y comienza a formarse lodo. Esto es fácil de observar en torno a los bebederos, lugares de reposo de los animales o en zonas de alimentación. En general, los daños provocados por animales pueden ocurrir a nivel de las plantas como en el suelo. “Los daños en la pradera por pastoreo se deben a la pérdida de plantas por pisoteo, lo que reduce la densidad de la pradera y, por lo tanto, su rendimiento. La pérdida generada en praderas de ballicas puede ser superior al 50%, obligando a resembrar ciertas áreas o la superficie completa, con el consiguiente daño económico. Además, está la reducción en la utilización de las praderas por la mezcla de hojas con el barro y aumento de malezas en la pradera, ya que se crean sectores con suelo desnudo, que posteriormente son colonizados por malezas”, comenta la experta.

También señala que los daños en el suelo se producen principalmente en sus propiedades físicas, ya que se destruye la estructura de suelo y el espacio poroso, reduciéndose la tasa de infiltración de agua, lo que se traduce en un deficiente drenaje de suelo en el futuro. Al mismo tiempo se reducirá el movimiento de aire en el suelo, donde ambos elementos son vitales para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Esto causa compactación de suelo, aumentando la densidad de éste, dificultando el crecimiento radicular, reduciendo el rendimiento de las plantas y disminuyendo la retención de humedad. Además, aumenta el riesgo de erosión. Por otra parte, la mesofauna del suelo como las lombrices, se ve alterada, generando una menor tasa de mineralización y reciclaje de nutrientes en el suelo, lo que afectará la fertilidad química del suelo.

¿Cómo prevenir los daños del pastoreo sobre una pradera saturada?

La especialista indica que es importante conocer las medidas inmediatas y de corto plazo. Si existe un pronóstico de lluvia significativa, retirar los animales del potrero antes que éste se encuentre demasiado húmedo y/o reduzca la carga animal, tratando de privilegiar zonas más altas que se verán menos afectadas, uso de patios de alimentación o uso de potreros de sacrificio. Se ha observado que el movimiento de los animales aumenta después del amanecer, por lo tanto, para reducir el daño por pisoteo excesivo, se recomienda cambiarlos de potrero después del atardecer o antes del alba. Praderas que tienen un residuo más largo o un forraje alto, protegen de mejor manera el suelo evitando futuros problemas físicos de éste.

Evitar realizar pastoreo en franjas, ya que largas franjas fomentan el pisoteo, mientras que áreas de pastoreo más amplias lo reducen. Y por sobre todo, reducir el tiempo de pastoreo en un mismo potrero.

“También existen medidas de largo plazo necesarias de considerar, cómo mejorar el drenaje del potrero a través de subsolado, sobre todo de los sectores bajos u susceptibles de presentar problemas de anegamiento. A futuro y dentro del programa de renovación de praderas, pensar en especies que tengan un sistema radical más desarrollado para los sectores más bajos y monitorear las propiedades físicas de los diferentes potreros que conforman la explotación, ya sea por análisis de laboratorio o monitoreo visual.

Recordar que la producción de sus praderas y cultivos forrajeros dependerán de la sanidad de su suelo, relacionada con el contenido de nutrientes de este (fertilidad química), de las condiciones de porosidad y densidad (fertilidad física) y abundante mesofauna y microorganismos (fertilidad biológica). Sólo procurando mantener estos tres aspectos de fertilidad de suelo se alcanzará el éxito de la producción forrajera predial”, puntualizó la Dra. Etcheverría.

Fuente: https://www.mundoagropecuario.cl/