Bienestar animal: Los pilares vitales

“¿Cuánto impacta la genética en el bienestar animal?”. Bajo esa consigna y con el objetivo de abrir un espacio en torno a este vínculo, las empresas Alberto Matthei & Cía, Sanimal y Semex organizaron el pasado 29 de abril un Webinario. Para los asistentes, los mensajes de la consultora e investigadora Ana Strappini, del productor lechero Jan Schrott y del especialista en genética de Semex Horacio Larrea contribuyeron a compartir una visión práctica del bienestar animal, el panorama global, el trabajo a campo y el cómo la genética contribuye a potenciarlo. Como áreas del conocimiento muy relacionadas, con información y visión estratégica pueden ser de gran beneficio para el plantel lechero y el productor.

Los desafíos

Ana Strappini, PhD, se refirió al “Bienestar Animal y los desafíos en el Chile actual”. El bienestar animal −indicó− es una ciencia que establece estándares de producción y prácticas basados en evidencia científica, con el objetivo de conocer las necesidades de los animales. Es el estado físico y mental de un animal en relación a las condiciones en que vive y muere, e incluye dimensiones o dominios: nutrición, entorno, interacciones con ambiente, animales, personas y salud.

“Cualquier cosa que afecte a estas dimensiones, apartará al animal de poder expresar su potencial genético y demandará un costo para el productor. En animales con condiciones de bienestar que no son tan buenas, cualquier intervención o mejoramiento redundará en ganancias y aumento de la producción. En predios donde se hace todo bien puede que no haya impacto en ganancias, pero la buena noticia es que en ese momento se puede certificar el bienestar animal del predio”, señaló.

Hoy los consumidores están preocupados por la calidad ética del producto, se encuentran más informados, tienen el poder de no consumir y pueden hacer que una marca quede asociada a malas prácticas, aseguró.

La Covid-19, sin ir más lejos, ha afectado el bienestar animal de las lecherías mundiales al suprimir o limitar las visitas frecuentes de los veterinarios, los controles lechero, los reemplazos capacitados y puso en evidencia la necesidad de digitalizar al sector. “En pandemia, el consumidor cambió, está en su casa. Una nueva categoría son los ´resetters´, que buscan productos sustentables y con bienestar animal. Globalmente se agregan otros desafíos: más población, más consumo de proteína animal, menos disponibilidad de recursos y cambio climático. Junto a ello, el desafío de producir más sustentablemente, ligado a los diecisiete objetivos de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas”, subrayó.

¿Cómo colaboran bienestar animal y genética en relación a los desafíos anteriores? Siempre ha habido selección hacia la producción, pero eso afectaba el bienestar animal. “Por ejemplo, se puede exigir más en lo productivo, pero esto puede tener un costo: que baje la condición corporal o que no se preñe. Eso no es aceptable. Por esto, la recomendación es fijarnos cuál es el punto de corte en los sistemas de producción… dónde llegar sin que sufra el bienestar”, advirtió.

 ¿Qué vaca busca el productor de leche hoy? Que sea un animal fértil, con facilidad de parto, con buena salud, longevo y de buen temperamento. Este último carácter impacta en que un animal más tranquilo gana más peso. Yendo a la realidad de Chile, existe la ley de protección animal, que prohíbe ciertos manejos. Junto a ello, se establece que tareas como descorne o castración deberán minimizar el dolor o sufrimiento, con alternativas que incluyan la selección genética de animales que eliminen características como los cuernos, lo cual es posible hacer. Los desafíos que vienen, indicó entonces Strappini, incluyen la selección genética con un rol muy importante. Por ejemplo, animales termotolerantes y que contaminen menos.

En aspectos como el metano y Gases de Efecto Invernadero (GEI), también se puede trabajar en cambio de dieta o en animales que sean más eficientes en contaminación. “El mensaje es que es urgente producir en forma diferente, más ética y sosteniblemente. La genética ayuda al bienestar animal y a la producción sostenible. Considerar lo que el animal necesita para tener una vida que valga la pena vivir también tiene un impacto productivo. Es probable que tengamos que sacrificar un poco de productividad en favor de la calidad de vida de los animales y del planeta”, concluyó.

Dar los pasos correctos

Ana Strappini estuvo acompañada por Jan Schrott, propietario del Fundo San Javier. Es que un caso valioso de trabajo en bienestar animal a nivel predial es el que impulsa este productor en Máfil, provincia de Valdivia. En promedio, hoy obtiene 6.500 litros por cabeza, con 350 vacas en ordeño y sólidos lácteos sobre ocho. “El bienestar animal es un nuevo ´leitmotiv´: más que cualquier cosa es sentido común. Es un deber moral y hay que salir  de la inercia sin miedo, porque no hay fórmula mágica”, aseguró. Un paso es conocer bien al animal, teniendo en cuenta que cada uno es un individuo. Y eso parte con cada ternero en la ternerera. Otro, es trabajar con las personas, capacitándolas y escuchándolas. “¿Cómo lo hice? Lo más importante es ver el bienestar de las personas, que vivan en condiciones dignas y con sueldos dignos. Liderar con el ejemplo… capacitar, capacitar y capacitar. Hay beneficios grandes, los trabajos son más simples”, explicó.

En el Fundo San Javier, el bienestar animal llegó para quedarse: “Pedimos y recibimos sugerencias de los trabajadores, lo que fue excelente. No olvidar que son los especialistas quienes tienen que convencer a los trabajadores, no a mí. Y siempre ver el buen trato”.

Para impulsar el bienestar animal, recuerda que se debe mantener una visión integral desde el principio al final: preocuparse por el preparto, las camas, tener buenos vecinos, tomarse el tiempo necesario para las tareas, con buena luz y agua disponible. “La ternerera es el cerebro de las operaciones, no es un costo. Es la mejor y mayor inversión, hay que pensar en el tema de los terneros y sus sueldos, que no sólo sean los tractoristas quienes ganan más. Y también pensar en equidad de género”, señaló.

En su establecimiento, todos los terneros reciben el mismo trato: la edad de encaste se redujo a 14 meses y le dan leche de vaca. Para el  productor, la clave en el proceso es ponerse en el caso del animal. En verano, hay que buscar buenas condiciones para el ganado, por ejemplo, usar pisos de goma y buscar reducir el calor. “En bienestar animal, mi mensaje es ‘aprende y comparte’. Tu campo es único, la vida es buena, a disfrutar. Al invertir en terneros, todos ganamos espacio y tiempo”, concluyó.

Genética y bienestar

Por último fue el turno de Horacio Larrea, gerente de ventas y desarrollo de Semex Alliance, quien se refirió a la selección genética por salud: Cómo mejorar parámetros de salud sin afectar la producción por vaca. Larrea explicó que el consumidor exige alimentos de calidad y más naturales, y el productor busca animales más rústicos y productivos. “El mayor impacto lo tiene el manejo y al manejar el medio ambiente el productor es responsable de verlo de manera sustentable, con un componente genético que se puede trabajar: animales más productivos, con menos costo de mantenimiento por menos enfermedades. En general hay un componente de rasgos de fertilidad y salud que tienen correlaciones favorables, pero que no lo son tanto para producción y tipo”.

Las evaluaciones genéticas oficiales permiten buscar toros que generen hijas más sanas. En selección por salud, en los catálogos de toros se destacan los rasgos más importantes como la vida productiva, el recuento de células somáticas, la tasa de preñez de las hijas, la supervivencia, la tasa de facilidad de parto, la tasa de facilidad de parto maternal y la cantidad de terneros natimortos.

En el parámetro de la tasa de preñez de las hijas (DPR) hay que interpretar cada punto como una vaca preñada más por cada 100 vacas en cada ciclo de 21 días. Es un factor genético de fertilidad en las vacas que se puede lograr mejorando la tasa de concepción desde un punto vista genético, para que se preñen más fácil, con menos hormonas y más productivas. Las hembras con DPR alto se preñan más.

El parámetro de índice de vida productiva se calcula por tasa de descarte voluntario, y eso da indicaciones de los toros que transmiten descendencia que tiende a estar más en lactancia. “Usando la información disponible es posible buscar animales que sean más sanos… con toros superiores que transferirán rasgos para obtener animales sanos, longevos y con más supervivencia. En 1994 se obtuvo información de los Recuentos de Células Somáticas (RCS), que analizan la salud mamaria e impacto de las células somáticas. La leche con menos RCS indica una ubre más sana, con menos anticuerpos y leche más sana. Va en una escala de 2,5 a 3,5, buscando toros que estén por debajo de 3. Eso sí, vacas muy bajas pueden tener baja respuesta inmunológica”, advirtió.

El parámetro de supervivencia se calcula sobre los datos de mortalidad. Es de baja heredabilidad e impacta mucho en modelos de baja gestión. Tiene mala correlación con el tipo. Los toros malos en supervivencia generan hijas que se van muy rápido del rebaño. Otros rasgos de salud que se están incluyendo en la información en Estados Unidos son la resistencia a mastitis, cetosis, metritis, torsión de abomaso, retención de placenta y fiebre de leche, principalmente metabólicas. “Hoy son de baja heredabilidad, pero usando toros positivos se irá viendo el impacto. No se puede avanzar en todo al mismo tiempo”, señaló En selección por producción existe una correlación negativa con la salud y fertilidad. “Pero en la medida que avanzan las nuevas evaluaciones genéticas, se ven aspectos de la longevidad que no son visibles por el aspecto exterior de la vaca”, agregó. Larrea instó a priorizar los rasgos de mayor impacto económico y de mayor incidencia en los modelos de producción, tratando de minimizar el impacto negativo en los que tengan mala correlación. “La palabra clave es armonizar”, sostuvo.

La genómica

Gracias a la genómica se identifican haplotipos, que son grupos de genes recesivos que pueden impactar en la fertilidad. “Con la genómica se puede identificar y evitar un apareamiento en que el macho sea portador de gen recesivo y hembra portadora de recesivo. Esto es para evitar consanguinidad genómica y generar problemas de fertilidad”, indicó. También, siempre en referencia al tema de bienestar animal y salud, se recomienda buscar genética no astada o mocha, para evitar limitaciones por descornes y tener que preocuparse por este proceso.

Lo que se viene en las evaluaciones genéticas en Estados Unidos, adelantó Larrea, son nuevas tecnologías para selección por respuesta inmunológica. “Ojalá hubiera grupos de científicos en todos los países que puedan ir orientando al productor en estas decisiones. El mensaje es que se deben tener condiciones prediales de confort para desarrollar productividad. También puedo seleccionar por performance; cuando no, necesito hacerlo por rusticidad. Incluso se podrá incluir la selección por genética tolerante a estrés calórico”, concluyó.

Por: Hardy Avilés

Fuente: https://infortambo.cl/es/contenidos/los-pilares-vitales-2