Aprendamos a leer el etiquetado nutricional de los alimentos

En el último tiempo, hemos visto un aumento notable de alimentos envasados con alto contenido de proteínas, muchos de ellos listos para consumo. Se trata de leche y sus derivados, cereales para el desayuno, galletas, pastas, pan, entre muchos otros. Lo anterior es una apuesta de la industria por este tipo de productos, con el objetivo de masificar el consumo de proteínas que beneficien a una población informada, que busca alimentos para una dieta saludable y nutritiva.

Si bien existe interés en estos productos por parte del consumidor, es importante preguntar ¿conoce la etiqueta nutricional de los productos?, ¿qué significa que sea “buena fuente” o “excelente fuente” de proteínas?, ¿es lo mismo?, ¿en qué se diferencian de otros similares?

Para responder a dichas interrogantes, es necesario aclarar que las proteínas son macronutrientes relevantes para el organismo humano. Aportan energía (1 gramo de proteínas aporta 4 Kcal), participando activamente en procesos vitales como la formación y reparación de tejidos del cuerpo, músculos, sangre, piel y huesos, no solo en la etapa de crecimiento, sino durante toda la vida. Además de ayudar con la saciedad, generan hormonas, enzimas, anticuerpos, entre otros elementos asegurando el buen funcionamiento del cuerpo y defensas contra enfermedades.

Existen proteínas de origen animal y vegetal. Las primeras destacan por su alto valor biológico y aporte de aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita, encontrándose en pescados, mariscos, carnes, leche, huevos, queso y yogurt. Por otro lado, las proteínas vegetales cuya fuente son legumbres, semillas, cereales, poseen diferentes perfiles de aminoácidos, siendo necesario realizar combinaciones de dichas fuentes para aportar los esenciales. Por ejemplo, cereales y legumbres, una alternativa interesante para el reemplazo de proteínas de origen animal.

En este contexto, la información que entrega la etiqueta o rótulo es útil para conocer, no solo los datos de la empresa (nombre, marca, diseño), sino también las características o atributos propios del producto (ingredientes, nutrientes, peso, uso, conservación, origen, fecha de elaboración y vencimiento, sellos, entre otros). Por lo tanto, se transforma en una herramienta fundamental de comunicación entre el productor/comerciante y el consumidor/cliente, permitiendo a este último tener mayor información para seleccionar alimentos según las necesidades de cada uno.

Por reglamentación, el etiquetado nutricional debe declarar todos los nutrientes que contiene el alimento: energía (Kcal); proteínas (g); grasa (g); hidratos de carbono (g), azúcares totales (g) y sodio (mg); además, de otros componentes opcionales según los ingredientes y su contenido. Desde el 2016 se suman los Sellos de Advertencia ALTO EN, ubicados en la parte frontal de las etiquetas, implementados tras la ley 20.606 sobre Etiquetado de los Alimentos, que ha resultado ser una herramienta muy valorada por los consumidores, mostrando cambios en su conducta de compra.

PRODUCTOS RICOS EN PROTEÍNAS

La característica principal de productos ricos en proteínas se relaciona justamente al contenido de proteína que aporta cada alimento como una manera de diferenciarse frente a otros similares, que pueden agregar declaraciones a través de descriptores nutricionales. Se trata de mensajes adicionales que se encuentran dentro del etiquetado, considerando su aporte en una porción de consumo habitual, definida por el productor, pero sugeridas por el Ministerio de Salud (MINSAL). Sin embargo, la confianza en los sellos de advertencia por parte del consumidor, no se evidencia plenamente en los descriptores nutricionales voluntarios, interpretándolos en general como publicidad de las marcas.

En Chile, de acuerdo a lo dispuesto en el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA), un producto que destaque este nutriente, y presente como descriptor: “BUENA FUENTE”, “FUENTE”, “CONTIENE”, “CON”, debe contener desde un 10% hasta un 19,9% de la Dosis Diaria Recomendada (DDR) para proteínas (DDR=50g) considerando la porción de consumo habitual, inserta en la información nutricional. NO confundir con alimentos para deportistas, donde el descriptor “Buena fuente de proteínas”, se refiere a la porción de consumo que contiene entre un 20% y 39% de la DDR.

Si un producto dice “EXCELENTE FUENTE”, la porción de consumo habitual debe contener desde un 20% o más de la DDR. Mientras que, en alimentos para deportistas, el descriptor “Alto en proteínas”, se refiere a la porción de consumo que contiene un 40% o más de la DDR. Para productos que presenten “ENRIQUECIDO”, “FORTIFICADO” en proteína, se debe poner atención si el alimento ha sido modificado, agregando un 10% o más de la DDR, por porción de consumo habitual, declarando el contenido total de proteína en el producto final. Por esto, es que algunos productos que originalmente ya contienen proteína, no pueden ser considerados como enriquecidos. También existen otras consideraciones respecto al contenido de proteínas, por ejemplo, en alimentos para el control de peso y alimentos para niños como cereales, colados, picados, entre otros.

Al considerar esta información, podremos elegir de manera consciente cada producto de acuerdo a los requerimientos del consumidor. Además, no se puede olvidar que existen muchas fuentes naturales de proteínas como: carnes, pescados, leche, huevos, legumbres, frutos secos y cereales, que al combinarlas adecuadamente entregan lo mismo o incluso más proteína y de mejor calidad, en comparación a estos productos. Asimismo, es posible optar por productos integrales que destacan por la fibra, y que también aportan altos niveles de proteínas, además de otros componentes que ayudan para una dieta saludable y nutritiva.

Ana María Sandoval V. Ing. en Alimentos Investigadora Área Alimentos del Futuro INIA Carillanca.

Fuente: Campo Sureño