Emprendedores impulsan elaboración de lácteos con valor agregado

Las verdes praderas, agricultores preocupados por el bienestar animal y el medio ambiente, dan como resultado un producto único, reconocido por su gran calidad y nutrientes. Bien lo saben los emprendedores sureños, quienes han visto en este rubro una oportunidad para alcanzar sus sueños.

Este es el caso de Ana María Monsalve y su empresa Alto Volcán, ubicada en la región de Los Lagos (ruta 215- Puyehue, kilómetro 43), que se dedica a la producción y venta de cola de mono, un cóctel artesanal elaborado con leche del sur de Chile, 100% natural, libre de colorantes y saborizantes artificiales. Viene en 3 formatos: 250 cc, 475 cc y 1 litro.

“Este emprendimiento nació de la idea de innovar en un producto en base a la leche, esto considerando que la zona se destaca por una producción de calidad. En la región se elabora mantequilla, queso, yogur y otros sucedáneos, pero no licor, por eso nosotros quisimos hacer de esta tradicional bebida un cóctel que esté presente todo el año”, precisa Ana María.

Su negocio se gestó en medio de una cena familiar navideña. “En ese minuto me encontraba sin trabajo y me pregunté por qué no hacer de la cola de mono, que se bebe una vez al año, un producto que esté disponible siempre y que sea accesible para todo público”, cuenta.

Comenzó sondeando a su posible clientela. Si la empanada, alimento típico del 18 de Septiembre, se puede encontrar y consumir todo el año ¿por qué no ocurriría lo mismo con este cóctel?, se preguntó. Fue así como se propuso romper la estacionalidad logrando muy buenos resultados.

La leche, ingrediente principal en la preparación, la consigue de productores locales. Ana María, con su receta familiar, es la encargada de dar vida a este delicioso brebaje. Su esposo e hijo la acompañan en esta travesía, ayudándola en la coordinación, comercialización y distribución del producto.

“Este cóctel se destaca, porque se elabora con leche entera. No lleva aditivos ni tampoco colorantes artificiales. Es un producto 100% tradicional, una receta casera y que tiene una durabilidad en refrigeración de cuatro meses”, dice.

Tras un par de años y con apoyo de organizaciones gubernamentales como el Centro de Negocios Sercotec de Osorno, además del Programa Territorial Integrado de la Leche (PTI Lechero), articulado por Corfo Los Lagos y apoyado por Aproleche, Agrollanquihue y Acoleche, han logrado conquistar un espacio en el comercio local.

“Nuestros productos están siendo distribuidos en locales formales, almacenes y supermercados de la región de Los Lagos. Además tenemos presencia en redes sociales (Instagram y Facebook). Por ahora no tenemos delivery, pero cuando viajamos a Osorno nos organizamos, nos contactamos con los clientes y hacemos envíos. Tenemos pedidos de otras regiones, pero nuestro principal foco, por ahora, es Osorno y Puyehue”, dice esta emprendedora.

En la época estival es cuando la gente más compra. En ese periodo, incluso han realizado despachos a Santiago y Valparaíso. Mensualmente procesan alrededor de 300 a 400 litros de leche, pero en las fechas de mayor demanda (noviembre, diciembre y enero) duplican esa cantidad.

“Nuestra idea es abarcar, ojalá, toda la región de Los Lagos y estamos en conversaciones con empresarios de Purranque, Río Negro y Puerto Montt”, sostiene Ana María.

Actualmente están en proceso de equiparse y aumentar la producción. “Queremos habilitar una sala de procesos con equipos más grandes para alcanzar una producción mayor”, recalca esta emprendedora, quien asevera que gracias al apoyo del Centro de Negocios Sercotec Osorno, han pensado en muy buenas ideas para proyectarse en el tiempo.

“Estamos contentos, porque estamos entregando historia y conectando emociones. Cada vez que un cliente toma este licor está evocando recuerdos familiares y agregando valor”, dice.

En Alto Volcán pensaron en todo. Por eso, y considerando la importancia de entregar un producto que respete el medio ambiente de principio a fin, es que se decidieron por envases de vidrio.

“Para mí, el plástico es poco amigable, por eso nos decidimos por un material que pueda ser reciclado y reutilizado incluso en la misma casa”, concluye Ana María.

 

GRACIAS A LAS VACAS

Utilizando de base leche fresca, producida en una  lechería familiar, a 18 km de Osorno, y que se basa principalmente en el pastoreo, Natalie Urrutia Cruz y su marido, Felipe Pino San Martín junto a sus hijos, son los responsables de elaborar y asegurar una nueva experiencia de sabor y textura con su queso crema, ghee y la mantequilla cultivada Thank Mu.

Utilizando de base leche fresca, producida en una lechería familiar, a 18 km de Osorno, y que se basa principalmente en el pastoreo, Natalie Urrutia Cruz y su marido, Felipe Pino San Martín junto a sus hijos, son los responsables de elaborar y asegurar una nueva experiencia de sabor y textura con su queso crema, ghee y la mantequilla cultivada Thank Mu.

Thank Mu es otro emprendimiento que está dando que hablar en la región de Los Lagos. Utilizando de base leche fresca, producida en una lechería familiar, a 18 km de Osorno, y que se nutre principalmente de leche producida en sistemas pastoriles, Natalie Urrutia Cruz, médico veterinario, Ph. D. en Cs. Animales y su marido, Felipe Pino San Martín, también médico veterinario Ph.D. en Nutrición de Rumiantes, junto a sus hijos, son los responsables de elaborar y asegurar una nueva experiencia de sabor y textura con su queso crema, ghee y la mantequilla cultivada, también conocida como fermentada.

“La idea de dedicarnos a este rubro nace cuando nosotros estamos estudiando en Estados Unidos. Allá nos dimos cuenta de que no existen grandes compañías lácteas y grandes plantas lecheras, como se ve acá. Muchas veces son los propios agricultores que se juntan y hacen algún emprendimiento, alguna industria o simplemente, ellos mismos, realizan sus procesos”, explica Felipe Pino.

El investigador explica que con esa idea retornaron a Osorno, ciudad en la que se estaban desarrollando profesionalmente antes de decidir viajar a capacitarse.

“De regreso en Chile comenzamos a trabajar, yo como asesor y mi señora como investigadora, pero siempre tuvimos la idea de tener algo propio y empezamos a buscar hasta que salió la posibilidad de arrendar un campo y formar nuestra propia lechería. Eso fue en enero de 2020, y en un año y medio, ya estamos acá”, dice el emprendedor.

Cuando echaron a andar la lechería, en julio del año pasado, tuvieron problemas eléctricos en el predio y no podían hacer funcionar el estanque de la leche, por lo tanto, se les dificultó entregar la materia prima a la planta. Esa situación fue clave para arriesgarse con un nuevo negocio.

“Nos preguntamos ¿qué hacer con la leche entonces? Le dije a mi señora, bueno, hay que pensar y empezar a hacer algo. Desde antes, ya me gustaba elaborar ricotta y a veces trataba de hacer algún queso fresco. Partimos vendiendo leche en botella a nuestros amigos y así empezó a consolidarse nuestro proyecto”.

Con el paso del tiempo se dieron cuenta que había mucha gente interesada en, por ejemplo, no tomar leche de caja o buscaban un producto con el sabor natural. De ahí, los propios amigos empezaron a recomendarlos.

“Para nosotros todo esto es nuevo. No somos de familia de agricultores. Mi señora ni siquiera es nacida en Chile. Yo estudié, crecí en la zona central y aunque siempre nos gustó el campo, y por eso estudiamos veterinaria, no tenemos familia que se haya dedicado a la producción de leche y a la ganadería”, precisa Felipe Pino.

PILARES FUNDAMENTALES

El proyecto Thank Mu, comenta este emprendedor, se sustenta en tres pilares fundamentales. El primero se vincula con el sistema de alimentación que utilizan, este es en base al pasto y a las praderas verdes del sur.

“Estamos esperando que salga la certificación (Vacas que Pastorean) que demuestra que la alimentación es en base a praderas. Esta zona se destaca por la calidad de los pastos, pero por sobre todo por su leche. La calidad de los ácidos grasos y la calidad de la leche es muy distinta a la de una vaca que se alimenta en un sistema confinado y eso le da un atractivo y un valor nutricional mucho más elevado. Esto también es un desafío para nosotros como investigadores y profesionales, porque es importante que la gente entienda y conozca que la leche de un sistema pastoril y la leche producida en base a praderas es mucho más saludable”.

Un segundo punto importante es el bienestar animal. “Nos preocupamos y tratamos de brindarle el mayor estado de bienestar animal a nuestras vacas para que así se maximice la producción. El bienestar animal no es humanizar a los animales, por ejemplo, que las vacas tienen que estar bajo techo, porque está lloviendo. Para las vacas no hay ningún problema con que llueva. De hecho, la temperatura óptima de las vacas es muy distinta a lo que nosotros podríamos pensar. Lo óptimo son 15 grados, porque ya con 25 grados están sufriendo de estrés térmico”.

Entonces -aclara Felipe Pino- tienen una visión distinta de negocio, donde el foco está puesto en el tema del bienestar animal y la buena alimentación del plantel.

“Por eso nos llamamos: Thank Mu, porque en el fondo es un agradecimiento a las vacas, por todo lo que nos dan”, dice.

El tercer pilar, pero por eso no menos importante, es la sustentabilidad y la economía circular.

“Tratamos de eliminar el plástico lo más pronto posible del predio. En esta temporada, no queremos hacer bolos, porque el reciclaje del plástico no funciona bien todavía en Chile, entonces hay acumulación en los campos que no queremos ver. Por lo mismo, nos preocupamos de hasta que nuestra etiqueta no contenga plástico”.

Por ahora, concluye este emprendedor, están con pocas vacas. Cuando partieron tenían 40 cabezas y en un año llegaron a 85, pero sueñan con seguir creciendo.

“Estamos sacando aproximadamente entre 28 mil a 30 mil litros de leche al mes. Vendemos en forma directa a través de las redes sociales y hacemos despacho a Santiago. Nos han pedido productos hasta desde La Serena. Hoy en día estamos trabajando en una red de distribución en la zona sur. Ya tenemos puntos de venta en Frutillar, Puerto Varas y Puerto Montt y estamos trabajando en la construcción de nuestra planta propia, porque por ahora estamos arrendando”, precisa.

A fines de mes, si todo avanza de acuerdo a lo planificado, estaría listo el tema de la construcción de la planta.

“Empezamos con los trámites de la resolución sanitaria desde marzo. El proceso es muy lento y como sabíamos que íbamos a tener que esperar mucho, y ya la demanda era muy grande, tuvimos que arrendar”, advierte el investigador, quien reconoce que la vida de un emprendedor es compleja. “Se trabaja mucho”.

Para lanzarse con su proyecto han contado con el apoyo de Sercotec, pero en especial del PTI Lechero. En la actualidad están preocupados de introducirse en el mercado de compra local y trabajar con el grupo gastronómico de la décima región. Están tan motivados que incluso en medio de la pandemia por Coronavirus han visto la oportunidad de seguir creciendo e innovando.

“De hecho, en las próximas líneas de producto, estamos pensando en sacar mantequillas y quesos cremas individuales para ofrecer al mercado gastronómico. Alguna vez tuve la oportunidad y la posibilidad de conocer y conversar con Horst Paulmann, el dueño Cencosud y él me dijo: cuando hay crisis mundial o crisis local, es el momento y la oportunidad de crecer. Nunca se me olvidó eso de que aunque sea arriesgado, hay que atreverse. Creemos que hasta el momento no nos hemos equivocado”, finaliza Felipe Pino.

Por Leda Gazale Chaparro

Fuente: http://www.camposureno.cl/