El crecimiento poblacional, el nivel de ingresos y las preferencias alimentarias definen trayectorias distintas para la lechería en Asia, África, Europa y América
El mercado mundial de lácteos atraviesa una transformación estructural que va más allá de los volúmenes producidos.
Cambios demográficos, económicos y culturales están redefiniendo qué se consume, cómo se consume y en qué regiones se concentra la demanda.
En ese proceso, la lechería enfrenta el desafío de adaptarse a un consumidor más diverso, informado y exigente.
Las proyecciones a largo plazo muestran que el consumo global de lácteos continuará en aumento, impulsado principalmente por el crecimiento de la población mundial y por una mayor ingesta per cápita en países en desarrollo. Asia y África concentran buena parte de esa expansión, mientras que en los países desarrollados la demanda se mantiene estable, con cambios en la composición de los productos consumido
El análisis surge de un trabajo publicado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborado por los economistas Gonzalo Arias y María Eugenia Acuña, que examina la evolución del consumo lácteo y la transformación de la demanda a nivel global. El informe destacó que el ingreso por habitante y la urbanización son variables centrales para explicar las diferencias entre regiones y países.
En Asia, India aparece como el principal motor del crecimiento del consumo lácteo mundial. El país combina aumento poblacional, mejora del ingreso y una fuerte tradición de consumo de leche y derivados, principalmente frescos.
Pakistán sigue una dinámica similar, aunque con menor escala, mientras que China muestra un crecimiento más moderado, orientado a productos de mayor valor agregado como yogures, fórmulas infantiles y alimentos funcionales.
África representa otro de los focos de expansión, con Nigeria y Etiopía liderando el crecimiento del consumo. Allí, la leche cumple un rol clave como fuente de proteínas y nutrientes, aunque el consumo per cápita sigue siendo bajo en comparación con los estándares internacionales. El aumento de la población urbana y la mejora gradual del poder adquisitivo explican el potencial de crecimiento del sector en la región.
En contraste, Europa y Estados Unidos presentan mercados maduros. En estos países, el consumo total se encuentra estancado o crece a tasas muy bajas, pero con una reconfiguración interna. Se observa una caída en la leche fluida tradicional y un aumento en quesos, manteca y productos diferenciados, como lácteos orgánicos, funcionales o con atributos vinculados a la salud.
América Latina muestra un comportamiento intermedio. Países como Brasil y México registran un crecimiento moderado del consumo, ligado a la evolución del ingreso y a la estabilidad macroeconómica. En Argentina y Uruguay, en tanto, el consumo per cápita es elevado en términos históricos, aunque enfrenta fluctuaciones asociadas al poder adquisitivo interno y a los precios relativos de los alimentos. Los distintos productos lácteos también presentan trayectorias diferenciadas.
Los lácteos frescos lideran el crecimiento en regiones en desarrollo, mientras que los quesos consolidan su expansión global por su versatilidad y mayor valor. La leche en polvo mantiene un rol estratégico en el comercio internacional, especialmente para abastecer mercados deficitarios, y el suero de leche gana protagonismo como insumo para alimentos funcionales y nutrición especializada.
Este escenario plantea desafíos importantes para los países productores. La capacidad de adaptarse a las preferencias locales, mejorar la eficiencia productiva y avanzar en la diferenciación será clave para sostener la competitividad. Más que nunca, el futuro de la lechería estará definido por la capacidad de leer las señales del consumo global y responder con estrategias productivas acordes a cada mercado.
Fuente: https://tn.com.ar/campo

