Un grupo de especialistas nacionales analizó el impacto de estas directrices en la salud pública y advirtió sobre la necesidad de adaptar los mensajes nutricionales al envejecimiento de la población y el avance de las enfermedades crónicas.
Académicos y especialistas se reunieron en la Universidad Finis Terrae para analizar el impacto de las directrices nutricionales en la población. La instancia, denominada “Jornada de Actualización: Guías Alimentarias, Lácteos y Salud”, fue organizada por la Escuela de Nutrición y Dietética de dicha casa de estudios junto al Consorcio Lechero, con el fin de abordar cómo comunicar de mejor manera el aporte de los alimentos frente a la desinformación actual.
Octavio Oltra, gerente del Consorcio Lechero, destacó la alianza con la institución y señaló que han “trabajado con la Universidad Finis Terrae en varios aspectos de cómo comunicar mejor la nutrición y cómo comunicar mejor el aporte del lácteo en la nutrición de las personas”.
Asimismo, Oltra enfatizó que: “Las guías alimentarias, tanto en Chile como en todos los países, responden a las condiciones que los países están en su momento. Por lo tanto, efectivamente, necesitamos mirar nuevamente qué es lo que nuestra población requiere, cuáles son los desafíos nutricionales y de salud que tiene la población de Chile mirando de hoy día hacia adelante”.
Obesidad en adultos ya supera el 80% en el país
Uno de los puntos centrales del encuentro lo expuso el Dr. Rodrigo Valenzuela, director del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, quien detalló la compleja realidad epidemiológica local, donde coexisten la desnutrición infantil y la malnutrición por exceso.
“Chile, lamentablemente, presenta una altísima prevalencia de sobrepeso y obesidad, ya estamos superando el 80% de la población en adultos”, advirtió el Dr. Valenzuela.
Frente a este escenario, el especialista detalló las propiedades de la matriz láctea en la dieta diaria. “Sabemos es que el consumo de lácteos, leche, yogur y queso ayudan a tener una menor ganancia de peso corporal, pero no es solo un impacto en peso corporal, sino que mejora la calidad de la dieta”, explicó.
El académico agregó que estos alimentos entregan beneficios que van: “Desde la microbiota, hígado, salud cardiovascular, incluso prevención del deterioro cognitivo en la medida que vamos envejeciendo, conservación de la masa ósea y muscular, efectos anticancerígenos, especialmente los lácteos fermentados”.
Respecto a las políticas públicas, Valenzuela sostuvo que si bien el mensaje general en el país es “Consuma lácteos durante todas las etapas de la vida”, el próximo paso exige precisar el enfoque. El desafío futuro será “Cómo orientar ese mensaje a prevención o tratamiento de enfermedades crónicas y también al envejecimiento saludable”, sin dejar de lado el rol de estos productos en “la prevención de la obesidad infantil, que también es muy preocupante en Chile”.
Chile destaca en el panorama internacional
Por su parte, Samuel Durán, experto de la Universidad San Sebastián y presidente del Comité Científico “Gracias a la Leche”, expuso un análisis comparativo a nivel global.
“Utilizamos una herramienta de procesamiento en lenguaje natural y dejamos todas las guías alimentarias del mundo, las 98, y vimos cuáles eran las recomendaciones de lácteos”, detalló Durán. Tras la revisión, el especialista afirmó que “Chile está muy bien posicionado porque estamos como en la última etapa en los países con mayor desarrollo en lo que es recomendaciones de lácteos”.
Durán también se refirió al rol de la academia para frenar los mitos alimentarios que circulan en la opinión pública. “Es importante que las guías alimentarias no solamente se desarrollen, sino que también se logren difundir y permear a la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, las universidades juegan un rol importante en que de alguna forma permean a los estudiantes y que después se vaya canalizándose a toda la población”, aseguró.
Finalmente, defendió la validez técnica de estos documentos: “Ahora hay mucha información y mucha desinformación nutricional. Las guías alimentarias están hechas por expertos del país que de alguna forma orientan de acuerdo a las necesidades del país”.
Proponen evaluación continua del instrumento
Para cerrar el debate, el director de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Finis Terrae, Oscar Castillo, planteó que este recurso es fundamental para la educación alimentaria, pero aclaró que: “También debería estar en constante transformación de modo que cubra todas las necesidades de la población sin dejar ningún grupo excluido”.
Castillo valoró el proceso técnico de la última edición oficial. “Las guías alimentarias chilenas se modificaron hace poco tiempo. Fue una metodología muy bien llevada por la profesora Nelly Bustos, quien consultó con muchos expertos y con la población en general también a ver cómo se entendían los mensajes y si estaban bien transmitidos. Yo creo que es una muy buena guía la que tenemos ahora, siempre susceptible de mejorar”, apuntó.
No obstante, el investigador concluyó que el principal desafío institucional es fijar plazos de revisión concretos. “El compromiso debiera ser una revisión y modificación continua. Yo creo que darle una temporalidad, por ejemplo, sería interesante lograr evaluar de alguna forma el impacto que han tenido y luego de eso ver qué modificaciones se les podría aplicar”, cerró.
Fuente: reporteagricola.cl

