Opinión | “Agua que abunda y escasea”

Opinión | “Agua que abunda y escasea”

En el sur de Chile sabemos que vivimos en una tierra privilegiada por el agua. De hecho, hace pocos años se comentaba que las primeras “migraciones” a nuestra región, se debían a la búsqueda de tierras donde hubiera agua en abundancia. Sin embargo esta abundancia no se traduce hoy disponibilidad real para los agricultores. El problema entonces es que el agua existe, pero no podemos usarla, al menos productivamente.

Durante 2025, la Dirección General de Aguas (DGA) declaró el acuífero Maullín como área de restricción, lo que implica que ya no se pueden otorgar nuevos derechos de aprovechamiento permanentes, permitiéndose solo derechos eventuales. Esta decisión se basó en un informe técnico que advierte que la oferta disponible y la recarga futura podrían no ser suficientes para sostener más extracciones sin afectar los derechos ya otorgados.

Pero sucede que, incluso habiendo disminuido las precipitaciones (20% en los últimos 20 años), en nuestra región aún cae suficiente agua (1.300 mm en la parte baja del rango en la depresión intermedia). En opiniones anteriores hemos establecido que si queremos alrededor de 50.000 hectáreas (hoy 20 mil), requeriríamos alrededor de un 3% de todo lo que precipita solo en la zona más agrícola de nuestra región, entre Maullín y San Pablo, que son poco más de 500 mil hectáreas. Pero no tenemos acceso a esa agua, al menos no jurídicamente si la tenemos que sacar del subsuelo o conducir desde cauces superficiales.

Uno de los problemas es la calidad de los modelos de estimación de oferta subterránea, que depende de información que es insuficiente. Chile hoy cuenta con una norma que obliga a medir los volúmenes extraídos mediante medidores instalados en pozos, pero su aplicación no ha estado exenta de dificultades, ya sea por desconocimiento de los mismos usuarios de agua o incluso por lo caro de instalarlos. Con esta información podremos darnos cuenta que muchos de los derechos de aprovechamiento otorgados son excesivos para los requerimientos reales y efectivos y de un usuario en particular. Pero necesitamos avanzar más rápido y buscar formas de incentivar su uso.

Otro aspecto que nos parece relevante mencionar es que al tener agua en abundancia, el usuario potencial no percibe que esta sea necesariamente escasa, porque ve que el agua está ahí, en el lago el río, la poza, la noria…por ende no está dispuesto a pagar, al menos no en exceso o los mismos precios en que se transan los derechos de aprovechamiento en regiones donde sí es escasa.

En el día mundial del agua la reflexión es que quizás una mirada más normativa regionalista respecto de este podría ser una forma de facilitar la disposición de un bien que parece escaso, pero que en nuestra región podemos usar recurso productivo, sanitario y ecológico, sin agotarla si ponemos gestión y conocimiento en ello.

Por Rodrigo Mardones, gerente Agrollanquihue AG.

Fuente: https://agrollanquihue.cl/