Proporcionar vivienda asequible y formación, brindar un buen ambiente laboral y escuchar las necesidades de la plantilla son algunos de los aspectos que cuida Milk Source, un grupo con nueve granjas en Estados Unidos
El entrenador y mentor de su equipo humano es Juan Quezada, un profesional con amplio bagaje en el sector que recientemente visitó Galicia dentro de los muchos viajes que realiza para compartir su experiencia
Atraer trabajadores y lograr que se queden es uno de los grandes desafíos que enfrentan las granjas de leche en Galicia. A más de 6.000 kilómetros de distancia, en el corazón lechero de Estados Unidos, uno de los principales países productores del mundo, opera un gigante del sector que sabe cómo hacerlo después de años dedicando recursos y esfuerzos a crear un equipo humano que trabaje contento, motivado e implicado con el propósito de la empresa. Se trata de Milk Source, un grupo sin parangón en España con nueve granjas, 650 trabajadores, 40.000 vacas y 20.000 cabras lecheras que opera en cuatro estados del Medio Oeste americano: Pensilvania, Kansas, Missouri y Wisconsin.
¿Y cuál es la receta que aplican para atraer mano de obra y retenerla durante años? Su director de Capacitación y Desarrollo, Juan Quezada, señala que no tienen una "fórmula mágica", pero enfatiza la importancia de tener una cultura de "respeto y honestidad", de escuchar las aspiraciones y necesidades de los trabajadores, de dedicar tiempo y recursos a construir comunidad, crear un buen ambiente laboral e involucrar a los trabajadores en las metas que se marca el grupo para ayudar a alcanzarlas. "Cuando tienes esa cultura establecida, llegará un momento en que no necesitarás buscar porque los trabajadores vendrán por sí mismos. Y no importará lo duro que sea el trabajo, sabrán que es una buena empresa y querrán formar parte de ella", dice.
El entrenador del equipo
A punto de cumplir 28 años en la familia Milk Source, Juan habla con pasión sobre su trabajo en un sector que reconoce "no es fácil", debido a factores como la dureza que la actividad puede conllevar o los horarios. "Si no te gusta, no va a ser para ti. Necesitas estar enamorado de lo que haces para seguir adelante en esto", dice. Y él lo está después de 46 años ligado al mundo de la producción láctea.
Hijo, nieto, bisnieto y tataranieto de agricultores, comenzó ordeñando vacas en Texas, luego se mudó a California, pasó por Nuevo México, y desde 1998 forma parte de Milk Source, donde actualmente se dedica no solo a entrenar y preparar al personal, sino también a inyectar motivación y sembrar la semilla de la colaboración. Es una especie de entrenador y mentor que recientemente hizo una parada en Galicia en uno de los muchos viajes que realiza a diferentes partes del mundo para compartir su conocimiento, experiencia y la filosofía de Milk Source.
"Los trabajadores vienen a nosotros"
Juan es una pieza clave en la maquinaria que hace que, hoy en día, esta empresa láctea ubicada al otro lado del Atlántico apenas necesite buscar trabajadores. "Ya casi no reclutamos; ellos vienen a nosotros porque conocen la empresa", señala. Ya sea por el boca a boca, porque los propios trabajadores recomiendan a familiares y amigos sumarse al equipo humano de Milk Source, o a través de las redes sociales, candidatos no les faltan, y eso supone un reconocimiento a su método y principios.
Son principalmente personas de otros países quienes trabajan en sus granjas. "Excepto en las pequeñas granjas familiares, no hay ningún estadounidense ordeñando vacas en Estados Unidos; todos son extranjeros", dice. Algo similar ocurre en Galicia, donde son principalmente migrantes quienes aportan mano de obra a las ganaderías, mientras los nativos miran hacia otros sectores.
Una de las primeras máximas que aplican ante un candidato o nuevo trabajador es "ser muy claros sobre lo que ofrecemos y queremos e interesarnos en lo que ellos quieren para que se queden con nosotros". Una vez dentro del equipo, Juan pone el acento en esa cultura establecida que hace que "todos sepan lo que es bueno y malo", basada en valores como el respeto, la responsabilidad, la perseverancia o la integridad. También señala la importancia de insuflar confianza, un aspecto que considera clave para retener a los trabajadores, así como hacer que se sientan "escuchados" y una parte activa de una comunidad en la que todos remen en la misma dirección.
Vivienda, formación y otros incentivos
En la extensa lista de incentivos que ofrecen figura proporcionar al personal vivienda "a un precio inferior al de la ciudad" y cubrir los costes de mantenimiento o reparación, para que tener un techo cerca de las granjas no sea un obstáculo, como ocurre actualmente en Galicia debido a la falta de oferta y los altos precios.
Otro de los puntos fuertes de este grupo está en la capacitación de su equipo: además de la formación en asuntos como seguridad en el trabajo, ordeño o bienestar animal, ofrecen clases de liderazgo para guiar al equipo hacia el logro de objetivos, trabajan en formar a las siguientes generaciones de administradores de granjas a través de una especie de universidad interna, y certifican las habilidades y la experiencia laboral de los trabajadores.
Entre los incentivos disponibles para el personal también se incluyen becas para los hijos; seguro de salud; un plan de jubilación con aportaciones tanto del empleado como de la empresa; o un programa gratuito para ayudar a quienes enfrentan situaciones difíciles y necesitan apoyo psicológico. Otra manera de "agradecer" la implicación del personal es organizando eventos cada mes con barbacoas, puestos de tacos o helados, o dando pequeños obsequios.
"Se puede aplicar en Galicia"
¿Es posible tomar ejemplo e implementar acciones de este tipo en las explotaciones ganaderas gallegas, considerando todas las diferencias con el sector en Estados Unidos, tanto en términos de tamaño y forma de operar, como en filosofía o legislación? Juan, que ha asesorado granjas de todo tipo en diferentes países de la Unión Europea, tiene claro que la fórmula Milk Source "puede aplicarse a pequeña escala" en Galicia. "Muchos pensarán que podemos hacerlo porque estamos en Estados Unidos y somos una gran empresa, pero se puede hacer con diez, cinco o dos trabajadores", asegura.
Y envía un mensaje a los propietarios de las granjas sobre la importancia de poner medios para tener trabajadores comprometidos y contentos: "Nosotros como dueños, encargados y supervisores nos esforzamos en tener buenos números en nuestra granja; menos célula somática, menos mastitis, más proteína, mejores componentes en la leche, más litros, y todos esos números que queremos, nuestro equipo los va a hacer por nosotros". Una de las máximas en las que cree firmemente es que "el lugar no hace a la gente, la gente hace el lugar".
Juan señala que no todos los trabajadores van a quedarse durante años en la empresa, incluso si las condiciones y el ambiente son buenos. Algunos se irán pensando que fuera pueden encontrar algo mejor para sus circunstancias y aspiraciones, pero él, durante todo este tiempo en Milk Source, ha observado que, "de cada diez trabajadores que se van, ocho quieren regresar". "Tal vez paguen más, pero descubren que no los tratan como nosotros lo hacemos," dice.
Del trato a las condiciones
En Galicia, donde el concepto de la granja familiar tiende a desaparecer y cada vez hay ganaderías más grandes que necesitan incorporar mano de obra externa para continuar su actividad, el sector parece abocado a adaptarse a los tiempos e imprimir un cambio de mentalidad para atraer y retener a los trabajadores, lo que implica fundamentalmente que los propietarios de las granjas estén dispuestos a dedicar medios y recursos a ofrecer condiciones y un entorno de trabajo atractivos, comenzando por la calidad humana de los jefes y compañeros.
Dado que la mayoría de los empleados en las explotaciones ganaderas son actualmente personas que han llegado de otros países, involucrarse en la búsqueda de vivienda asequible es un aspecto importante. Pero también lo es pagar salarios adecuados, que permitan competir con otros sectores en la atracción de trabajadores. Para lograrlo también se pueden tomar medidas respecto a los horarios de trabajo y descanso, con la implementación de turnos continuos o medidas que ayuden al equilibrio entre la vida laboral y personal.
Ofrecer espacios de trabajo cómodos, por ejemplo con vestuarios y un área de desayuno, y seguros es otro aspecto que puede jugar a favor. También invertir en formación y promover actividades fuera de la granja que ayuden a hacer equipo: desde comidas hasta planes de ocio. Son cuestiones que no afectan a la rentabilidad de las granjas y que, aunque no tengan un retorno directo y tangible, pueden tener efectos positivos para el propietario. Su aplicación en muchas de las granjas que siguen activas en Galicia depende fundamentalmente de la voluntad y de ser conscientes de los beneficios, pero pocas le prestan atención.
Una apuesta por las cabras para queso
Milk Source es hoy el mayor productor de leche de Wisconsin y tiene como objetivo seguir creciendo. Fue fundada en 1994 por tres socios de familias agricultoras de ese estado americano, aunque sus orígenes se remontan a 1965, cuando el padre de uno de ellos comenzó una pequeña granja de 35 vacas. Hoy es una empresa en expansión con una red de granjas cuya leche se utiliza para la producción de queso. Y no solo de vaca sino también de cabra. La compañía cuenta con una quesería propia, La Clare Creamery, que además de la planta de procesado alberga en sus instalaciones un restaurante y una tienda. Hicieron una apuesta fuerte por la cabra, un animal más delicado que la vaca. "Al principio se nos morían pero seguimos adelante, tratando de aprender a lidiar con los obstáculos, y hemos tenido mucho éxito", cuenta Juan. En Wisconsin los inviernos son duros, con temperaturas que pueden incluso bajar de los -20ºC.
En Galicia, en cambio, no existe esa cultura de la cabra para producir leche, sino que su cría ha estado tradicionalmente enfocada al mantenimiento de fincas o a la carne.
Fuente: https://www.elcorreogallego.es/

