Diagnóstico confirma alto potencial del sector lácteo

Diagnóstico confirma alto potencial del sector lácteo

Un estudio, impulsado por el Centro de Información Láctea, ejecutado por la UC y con apoyo del Fia mostró que el país tiene ventajas competitivas –costo, calidad y superficie- para aumentar la producción. El trabajo ahora es definir una hoja de ruta consensuada que permita hacer frente a desafíos como permisología, sucesión generacional, normativas ambientales y laborales, entre otros.

Por primera vez, al menos en la última década, todos los integrantes de la cadena láctea están trabajando unidos y buscando definir una hoja de ruta que permita que el rubro pueda aprovechar las ventajas competitivas que tiene el país en este sector. Y las tiene. Tanto para crecer en producción, como en consumo interno y en exportaciones.

Esas son parte de las conclusiones que dejó el 'Diagnóstico de la evolución reciente y las perspectivas del sector lácteo chileno', realizado por la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la Universidad Católica, por mandato del Centro de Información del Sector Lácteo (CIL), y con apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria.

'Quieren volver a hacer un plan de desarrollo sectorial y por ello el objetivo del estudio fue tener un diagnóstico compartido, porque los distintos actores tienen distintas visiones, como ocurre en todas las áreas' comenta Gonzalo Vargas, profesor del departamento de Economía Agraria de la UC, y autor del trabajo.

'Hicimos este diagnóstico con el objetivo principal de evaluar la competitividad del sector y contar con una visión compartida de toda la cadena, y una visión sobre la evolución reciente y el potencial de desarrollo del sector a futuro', comenta Sergio Niklitschek, presidente del Consorcio Lechero, uno de los integrantes del CIL. Los otros son Fedeleche (que agrupa a los productores) y Exporlac (que agrupa a la industria), y ODEPA, por parte del Minagri.

Por tratarse de un diagnóstico no se buscó establecer objetivos ni metas cuantitivas, sino ver cuál es la condición actual y los posibles escenarios futuros e identificar los factores que podrían influir en el comportamiento del sector en cada situación. Así las preguntas claves fueron ¿Es competitivo el sector lácteo nacional en el mercado doméstico frente a los productos importados? ¿Es competitivo en los mercados de exportación? ¿Qué factores podrían afectar esa competitividad?

Y el mismo informe explica que la competitividad se entiende 'como la capacidad de un sector productivo de abastecer un mercado de manera sostenible, ya sea en el mercado interno —frente a la competencia de las importaciones— o en los mercados internacionales mediante las exportaciones'.

Vargas explica que para concretar el diagnóstico, se abarcó a todos los eslabones de la cadena láctea nacional: proveedores, productores primarios, procesadores industriales, comercializadores y las capacidades institucionales públicas y privadas.

Por lo mismo, dice el experto, que, dado que se trataba de tener una mirada integral que fuera más allá de los datos, la investigación además de revisar estadísticas y bibliografía, realizó entrevistas, talleres participativos y encuestas a productores, buscando determinar qué había ocurrido con el desarrollo del sector y cuál era el potencial actual de desarrollo. 'Fue un trabajo muy profundo y con mucho terreno', dice.

 

 

Lo que dejó el pasado

La producción chilena de leche -en torno a los 2.500 millones de litros- equivale al 0,3% de la producción mundial. En la década de 1984 a 1994 el sector lácteo creció más del 150%, con tasas cercana al 15% anual, en donde hubo cierre de brechas tecnológicas y los productores mejoraron sus niveles de eficiencia.

Así, en 2010, en un periodo con precios que venían en permanente alza, se estableció un plan sectorial para la década, que establecía un crecimiento de la producción de un 5% anual, lo que representaba cerca de 1.800 millones de litros adicionales y que de concretarse iba a dejar excedentes exportables.

Pero, las cosas no se dieron así. 'Si bien en 2010 se intentó avanzar en una hoja de ruta, el diagnóstico sobre el que se trabajó tenía proyecciones que no se dieron', comenta Guillermo Iturrieta, presidente de Exporlac.

Efectivamente, entre 2014 y 2024 la producción creció solo un 0,4% anual, muy por debajo del 5%. Las razones, coinciden los expertos van desde el impacto del cambio climático, con la sequía, a factores como el alza de precios de insumos y de costos laborales, regulaciones ambientales, alzas de impuestos corporativos, sucesión generacional y aumento de la inseguridad rural.

El diagnóstico actual, en su análisis de la evolución del rubro, refleja como, además, en el país ha habido el consumo ha aumentado a tasas de 2,5% anual entre 2004 y 2021, lo que acumuló un crecimiento de 45,5% en 15 años. A ello se sumó el crecimiento de la población.

'En conjunto, ambos factores impulsaron un incremento total del consumo de alrededor del 85%, equivalente a una tasa del 4,2% anual, muy superior al ritmo de la producción nacional', explica Vargas.

Así, la producción a la baja y el alza del consumo llevaron al país a ser deficitario, lo que abrió la puerta a las importaciones, que satisficieron entre el 10 y el 13% del consumo.

 

El potencial de desarrollo

La buena noticia es que Chile mantiene sus condiciones productivas: suelos, clima, superficie disponible especialmente en Los Lagos y Los Ríos. 'La gran conclusión es que Chile sigue mostrando un potencial enorme de desarrollo de producción', enfatiza Vargas.

Una mirada similar es la de Niklitschek: 'Tenemos un potencial para desarrollarnos más. Estuvimos muchos años, sin aumentar el volumen, aunque hubo una revolución silenciosa, que no se reflejaba en volúmenes de producción, que se dio especialmente a nivel de gestión y tecnología. Hoy el sector es muy desarrollado. El que no hizo el cambio, salió, y hoy las lecherías son mucho más grandes para tener economía de escala y eficiencia'.

En Chile, la producción láctea tradicionalmente estaba en manos de familias y se trataba de establecimientos de tamaño medio o menor, muchas veces de baja eficiencia. Sin embargo, siguiendo la tendencia global, en los últimos años las lecherías tendieron a concentrarse en menos manos, al mismo tiempo que crecían en tamaño y eficiencia, al incorporar mayor tecnología, incluidos robots, y optimización del bienestar animal y la sostenibilidad, y mayor capacidad empresarial.

Marcos Winkler, presidente de Fedeleche, comenta que 'el estudio evidencia una creciente concentración de la producción, donde las unidades más grandes representan más del 76% de la leche recibida por la industria formal. Este fenómeno, aunque desafiante, responde a una tendencia global y refleja la adaptación del sector a nuevas exigencias del mercado, como la mejora en la calidad de la leche, el bienestar animal y la sostenibilidad ambiental.  En este mismo contexto, la asociatividad y el cooperativismo emergen como modelos de gestión empresarial estratégicos para fortalecer la capacidad de negociación y el acceso a recursos'.

'Tanto las entrevistas como los talleres de diagnóstico muestran un consenso amplio en que, en la última década, la lechería chilena ha avanzado de manera significativa en aspectos como innovación tecnológica, gestión empresarial, calidad ambiental de los procesos y mejora de la calidad de la leche, tanto en términos de sólidos como de inocuidad sanitaria. También que hay una creciente profesionalización, más bien una 'empresarización' de los predios lecheros' comenta Vargas respecto a lo que descubrió el diagnóstico.

Lo relevante, dice el experto, es que la situación no es coyuntural: 'Viendo lo que ha ocurrido en la transformación empresarial y comparando las condiciones de Chile -de pasto, de clima, de capacidad empresarial- se puede decir que se tiene capacidad de producir más leche. El potencial está, pero no ocurre automáticamente. Hay que trabajar con los distintos organismos públicos y con el sector privado. Así como condiciones de procesamiento con miras a desarrollar la demanda interna e ir avanzando en la exportación'.

De hecho, el informe estableció que el desarrollo futuro depende principalmente de tres factores. El primero es el de los precios internacionales. Aquí, el informe plantea que de acuerdo a las proyecciones de OCDE-FAO tanto el consumo como la oferta debieran mantenerse estables, 'con lo cual los precios de largo plazo debieran tender a mantenerse estables en torno a los niveles actuales', señala.

Aclara que de todas formas podría haber efectos dependiendo de lo que ocurra con los principales países productores-consumidores, como China e India, y para el caso de Chile, con Argentina. 'Más que anticipar un único futuro, lo esencial es considerar estos escenarios como insumos para definir las acciones necesarias que permitan fortalecer la resiliencia y competitividad del sector lácteo chileno', dice el documento.

El segundo factor es que Chile requiere crecer en su producción, porque de lo contrario seguirá dependiendo de las importaciones, lo que inevitablemente golpeará los precios internos.

Un tercer elemento es como mejorar la capacidad productiva y los costos. En esto el diagnóstico realizado establece que el país tiene costos competitivos, especialmente en el sur, y suficiente superficie para sostener un crecimiento del 2 a 3% anual.

'Hoy Chile produce 2.500 millones de litros. Si ingresaran cien mil hectáreas más, podríamos crecer en al menos unos cien millones de litros más. Pero para que eso se concrete hay que abrir camino. La producción se ha sostenido porque los que quedaron crecieron. La pregunta es ¿vamos a dar las facilidades para que nuevos inversores ingresen?', dice el presidente del Consorcio.

 

 

Complemento no competencia

Por años el rubro se caracterizó por las tensiones entre los distintos representantes de la cadena. Por un lado, los productores sufriendo los bajos precios y las exigencias de la industria procesadora; por otro los industriales, justificando que los precios estaban basados en los factores internacionales y pidiendo mayores estándares de calidad; y en el medio el Consorcio Lechero, transparentando la información para que todos, buscando entregar la información que permitiera que todos pudieran avanzar. Poco a poco comenzó a darse un acercamiento impulsado también por la mesa de la leche, establecida desde ODEPA, y que, podría decirse, tuvo su punto cúlmine, en la organización del World Summit en Santiago, el año pasado, en donde todos los eslabones trabajaron de manera unida, lo que se ha mantenido hasta hoy.

Esto fue lo que también percibió Vargas cuando realizaban el diagnóstico. 'A través de todos los trabajos vimos un alto valor de acuerdo, pues al poner la información sobre la mesa permite que se entienda la posición de todos', plantea.

 

También lo rescatan los integrantes de la cadena.

Guillermo Iturrieta reconoce que el diagnóstico es muy asertivo respecto del potencial que tiene Chile 'y establece que para cumplirlo hay varios desafíos. Pero es relevante que es una visión consensuada de sector, lo que no existía antes. Estamos todos trabajando juntos, incluido el sector público, como ODEPA, y eso permite ir cooperando para avanzar'.

Ahora, con el diagnóstico establecido y consensuado, el trabajo que se viene es seguir avanzando unidos en diseñar la hoja de ruta del sector, considerando cuáles serán los focos futuros. Y si bien en el futuro se puso la exportación como meta, aquí los expertos son enfáticos: la lechería en Chile está sustentada por el consumo interno, pero, la exportación de productos de alto valor agregado, como se ha venido haciendo, también es clave en la ecuación.

Niklitschek recalca que a partir del diagnóstico conseguido 'tenemos que conversar la hoja de ruta. Tenemos la calidad, tenemos el potencial, queremos seguir creciendo. Seguimos siendo eficientes para el mercado interno. ¿Queremos ser un país exportador? Esto es relevante, porque la industria tiene que ir invirtiendo a medida que haya una respuesta de los productores. Hasta donde queremos llegar. La dificultad es el volumen para que justifique trabajar la marca Chile fuera, invertir en promoción. Hay que pasar ese punto de quiebre'.

Hoy el consumo de leche en Chile es del orden de 140 litros por persona. La recomendación es que sea de un mínimo de 180 litros por persona, lo que deja el espacio para seguir creciendo a nivel interno.

Iturrieta enfatiza que, de cara al futuro, 'el consumo interno tiene mucha importancia., pero está más desarrollado, por lo que costaría más crecer si se centrara solo en eso. En las exportaciones, en tanto, hay un desafío claro, con un potencial que es mucho más grande. Ahí el trabajo es clave con lo que se pueda hacer con los nuevos acuerdos comerciales y en seguir creciendo en productos de alto valor agregado. Pero hay desafíos que trascienden al área exportadora, que son directamente en la de la producción, como la sucesión generacional, nuevas superficies productivas, que al final impactan a todos los eslabones. Por supuesto seguir avanzando en el trabajo en sustentabilidad, como los Acuerdos de Producción Limpia y Chile Origen Consciente, que son ampliamente reconocidos en el exterior'.

Independiente de cuál sean los énfasis, también existe consenso de que el sector requiere que se trabaje en los temas que hoy pueden entrampar los avances para seguir creciendo, tal como plantea el presidente de Fedeleche.

'Los desafíos identificados —sucesión generacional, aumento de costos laborales, competencia de importaciones y necesidad de mayor valor agregado— coinciden plenamente con nuestra visión gremial. El trabajo futuro debe orientarse a construir, impulsar la innovación y abrir espacios en mercados externos, aprovechando los acuerdos de libre comercio. Al mismo tiempo, resulta esencial fortalecer el mercado interno con productos chilenos de calidad, reafirmando la tradición productiva como un activo estratégico del país', enfatiza Winkler.

Por Patricia Vildósola Errázuriz-

Fuente: El Mercurio - Revista del Campo